1/27/2008 10:23 pm
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MOMENTOS
I El Nacimiento: Llegas Indefenso
Pequeño milagro que vienes al mundo, maravilla de vida Eres arrojado como el navegante a las encrespadas olas Llegas indefenso, débil, totalmente despojado y desnudo Incapacitado para defenderte ni tan solo por un segundo
Llegas a una tierra de luces que aterran con gestos de pesar Desprovisto de toda defensa, solo tienes por espada tu llanto Naces, sin garantías de sobre vivencia, menos de felicidad Llegas pequeño necesitando el abrazo de una dulce mamá
De un tierno pecho, cargado de mieles y leche caliente Llegas subordinado a la suerte que te arroja a la luz y grita Atraviesas corredores estrechos mientras tu corazón revienta Con dolor, con el intenso el dolor de quien te pare entre quejidos
Naces sin saber que te depara la incertidumbre del destino Si la cuna mullida y tibia, el beso amoroso en la frente O si de repente serás la presa que destroce una jauría de fieras Quién fuera entonces solo un animal que nace, crece y crece
Ese no sabe de ambrosías ni caricias, mucho menos de juguetes No sabe de palabras colmadas de ternura, no necesita un ¡Te amo! Ni del calor de unos fuertes brazos, ni de la cobija que envuelve Ni de casonas bonitas, ni de panes dulces o chocolate caliente
II
La Muerte: Ráfagas De Sufrimientos
Si tan solo pudiera el veneno aliviar el intenso dolor del alma Si el espanto fuese capaz de ahuyentar los pensamientos Si la muerte alcanzará esta noche ser la fortuna esperada Si las tristes miradas en tropeles todas fuesen congeladas Quizás, solo quizás los espejos dejarían de reflejar mi imagen
Si tan solo el cuerpo pudiera caer de golpe en el profundo abismo Si las enfermedades se comieran el tuétano de los huesos Si tan solo por un segundo las endiabladas esferas pudieran detenerse Si las desgraciadas penas no fueran terriblemente ácidas Quizás, solo quizás el alma no recibiría el castigo de la angustia
Si tan solo pudiera detener el ingrato tiempo entre las manos Si las olas furiosas no tuvieran esa fuerza descomunalmente vigorosa Si la vanidad no fuera parte de la insensata y humana razón Si las ráfagas de miles de sufrimientos no produjeran este frío que quiebra Quizás, solo quizás allí mí dorada alma se liberaría complacida Para alcanzar su ansiada ¡LIBERTAD!
III
La vida: Bailemos
Diosa blanca enciende los cantos antes que la noche acabe Danza sobre los lienzos, agítate rítmicamente a los vientos Se la invitación de Eros, vístete de tules, cúbrete de estrellas Perfúmate de incienso de sándalo, canela y dulces almendros
Píntate en los ojos dos grandes luceros, tan azules como el cielo Esculpe en tu rostro con perlas de nácar la más dulce sonrisa Bórdate en los labios de rojos rubíes besos ardientes e inmortales Suéltate los dorados rizos, téjelos de pasionarias y fragantes amapolas
Diosa de pasiones que enceguecen luce tus mejores galas Se huracán, tempestad y tormenta pero también se siempre humana Desborda la copa de plata, rebásala con tu tibia y fiera sangre Levántala muy alto y brinda por ellos, anuncia por fin el primer baile
JEM WONG 31.12.05
De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre JEM WONG
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