9/6/2008 8:02 pm
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QUE NO SE NOS VAYA EL TREN
Amor, no habremos de probar con ligereza, el sabor ácido y amargo de la condena. Detenida yace la razón sobre los verdes jades, atosigada por figuras que amenazan día y noche. ¡Ven, aquí de prisa! Que no se nos vaya el tren, tras los extraños tratados de la falsa moralidad de los que a escondidas juzgan con ligereza nuestras reales circunstancias: tu frustración y mi pena.
La espera un océano de gotas golpeando el reloj Muere así de a pocos, tu perfume sobre el tibio lecho Y el dolor enciende la verbosidad de mis cantos, mientras mi corazón peregrino zigzagueando, cabizbajo, marchito huye tras los cielos rotos de un sueño que inevitablemente se me agota. Tiempos clandestinos de nobles y plebeyos decapitando ansias… bajo las lilas sombrillas.
JEM WONG 16/09/08
De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre JEM WONG
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