3/15/2009 11:48 pm
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Nuestra sexualidad en estos tiempos está en crisis, aunque los indicadores externos gozan de buena salud. Libros, manuales, vídeos, debates televisivos dejan la sexualidad tan al descubierto que parece pecado mantenerla en la misma intimidad en la que nació. Una vez hemos reivindicado el cuerpo como nuestro y la sexualidad una libertad inalienable del individuo, nos hemos alejado del fantasma opresor del pasado pero hemos sucumbido, complacientemente, a los estragos del mercado. Desde las consultas sexológicas a la enumeración de las patologías sexuales. Desde las encuestas picantes y simplonas a los fenómenos sociales de liberación-represión hemos ido comprobando el triste perfil de nuestra sexualidad que va como en un claroscuro de la erotización a la desgana, de la abulia a la compulsión.
El mercado, ávido, ha querido llenar ese vacío y esa desorientación, y ha hecho una apología del sexo. Por un lado, ha marcado, como única vía, una línea recta y ascendente, imagen prepotente del orgasmo masculino, como si fuera también la línea ascendente de beneficios de una empresa modelo o la marcha de un tren imparable. Por otro, ha quitado lastre emocional a la sexualidad volviéndola extremadamente ligera como un refresco con burbujas. La supuesta sexualidad masculina se ha trivializado o se ha plegado a la idea de rendimiento, de efectividad de la misma a la que se está acostumbrado en una sociedad industrial. Se debe ser en la cama un superhombre capaz de infligir varios orgasmos a la partenaire; como en las imágenes de las películas comerciales se ha de penetrar raudo y con la mandíbula prieta golpear la pelvis, sin parar, hasta que estalle el orgasmo femenino. Un orgasmo y una sexualidad femenina que no se ha tenido tiempo de descubrir ni menos de saborear.
Detrás de esta imagen de la sexualidad del hombre estereotipada hay un vacío de ser. Una carencia en el sentir que se camufla en una pose de fuerza, conquista y falsa seguridad. Al otro lado de esta pretensión masculina aparece irremediablemente el fracaso; fracaso de no ser un superhombre, fracaso en la competencia con otros en apéndices, músculos y resultados, y la caída en picado en la precocidad o la insensibilización. También la jactancia es una forma más de escapismo.
La mujer también ha entrado de lleno en el mercantilismo, bien porque ha sido una forma más de seducir al poder, bien porque es otra forma de capear las desigualdades sociales entre los sexos. Más sensible a su interioridad, ésta sufre la misma incomunicación, a veces negando en la frigidez, otras cómplice del mismo juego.
La sexualidad ha perdido perspectiva paradójicamente cuando tanto y tanto se ha dicho sobre ella. Cuanta más normativa, cuantos más manuales de cómo hacer feliz en la cama a un hombre o a una mujer, más lejos de la propia sexualidad, más lejos del propio instinto espontáneo.
Hay tanto miedo a no ser normal, a no dar la talla, a ser tachada de estrecha o de casquivana, a ser considerado machista o marica que nos sentimos encorsetados justo en un acto, el sexual, donde la prerrogativa es la de ser como tú eres.
Buscar el centro desde la sexualidad es converger, deseo y amor, instinto y fusión, necesariamente cuerpo y alma. La sexualidad está dentro de la cabeza, es impulsada como un barco por las entrañas y toma su curso en el pecho, pero nunca está en el sexo. La sexualidad es la salsa de la vida y no requiere más normas de las que le dicta su corazón.
Vivir la sexualidad es claramente tocar el núcleo de lo que uno es, y es, en las mejores condiciones, el gran trampolín donde uno salta por encima de su pequeño o gran ego y se encuentra con la inmensidad. Una inmensidad que dura unos segundos pero que simultáneamente es eterna, teñida con el rostro del amado o amada y que sobreviene de la mano del amor.
Tal vez por eso en tantas tribus y en grandes tradiciones el sexo ha sido sagrado. No sólo por el aspecto reproductivo de éste, clave de la supervivencia de un grupo, sino también porque el espíritu se manifestaba mágicamente en la especie de danza imantada que suelen hacer los amantes.
No olvidemos que el deseo en forma de Eros es un dios porque el ser humano siente su fuerza como algo descomunal, de otro mundo, algo que lo atraviesa y que lo enciende. En ese estado se ilumina, se comunica con lo sensible, se fusiona con el otro como jamás podría hacerlo en una conciencia ordinaria. Es como si, en esta sexualidad el individuo se reconoce dueño y se siente invencible, amoroso y a la vez lúcido. Es harto sabido que los totalitarismos y las doctrinas, los imperios y las iglesias reprimen ese sentir para convertir a un pueblo sumiso o fanático, como si cortándole a la hiedra su raíz difícilmente ésta tomará altura.
La insatisfacción en la sexualidad atiende a sucedáneos, compra imágenes bellas y dulces, muestras con desfachatez lo que ya no está vivo y, sobre todo, consume. Pronto se administrará en aerosol el péptido oxytocin, o en pastillas afrodisíacos hormonales para poder sobrellevar el tedio de la vida o conjugar bien la sexualidad con el trabajo o las relaciones sociales y que no interfieran entre sí.
Afortunadamente nos empezamos a dar cuenta de esta falacia, de la gran mentira del sexo. Las tradiciones pueden dar alguna luz en estos momentos si bien hay que ser extremadamente cautos y prudentes para no intercambiar un modelo por otro habiéndose olvidado una vez más de sí mismo. Pero ellas han ritualizado la sexualidad, no solo para quitarle la compulsión o la inmediatez propias sino para insertar la vivencia en un ritmo más lento, es decir, en un tiempo no lineal sino sagrado. El ritmo lento es un compás con el arco muy grande que nos permite respirar y que nos posibilita observar desde una mayor serenidad. Ahí uno es dueño de su energía y tiene la oportunidad, como se hace en el Tantra o en el Taoísmo, de rescatar algo de esa fuente inagotable e instintiva, llevarla a grados de sutilidad y de despertar de áreas dormidas.
Sublimar la energía sexual o natural en energía espiritual es uno de los objetivos del místico, del iniciado. Instinto y espíritu no son tan extraños, el mismo mito de la Kundalini y las bodas divinas de Shiva y Shakti lo desvelan. Si tuviéramos ahora mismo una experiencia mística sabríamos que el orgasmo es una antesala, rompe cadenas para que el espíritu vuele. ?El Tantra comienza más allá del orgasmo? -dicen las escrituras. Por eso es sagrado el sexo porque sin dominar esa fuerza que anida en la base toda buena intención santificadora es pura elucubración o mero encubrimiento.
La tradición también dice que el río de la vida hay que saberlo contener. La sexualidad tiene que ser encauzada sin que te lleve la corriente. Controlar el orgasmo no es un juego de niños, mantener el cuerpo sano y fuerte requiere disciplina, no perder la concentración durante horas en el acto amoroso merece muchas horas de meditación. Pero esto son altos vuelos...
En principio hay que tirar a la basura todo lo que sabíamos sobre sexo para confiar más en la propia naturaleza. Hay que hacer del cuerpo un templo que sea acogedor para el deseo. Hay que vencer la rutina y el aburrimiento para que la atención no se disipe y hay que crear las condiciones para que el amor vagabundo anide. Las técnicas son lo de menos, los rituales se crean con la imaginación y con la misma imaginación se trascienden, pero sin amor, sin amor la vida se seca y se empobrece.
Nota: No lo escribí yo, pero coincido con la mayoría de las ideas y argumentos, un saludo GHP
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1986 posts 3/16/2009 6:56 am |
Efectivamente, Gracuven: Lejos de tabúes y estúpidas creencias religiosas que se entrometen en las relaciones sexuales, así como también lejos de vanalidades como las que se citan, el sexo debería de ser el amor llevado al éxtasis, lo más sublime del ser humano.
Salud y paz
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2115 posts 3/16/2009 7:06 am |
Hemos perdido la espontaneidad natural y animal de uno de los momentos màs felices, porque llegamos al sexo cargados de temores y prejuicios; interponemos en nuestras cabezas miles de ideas, suposiciones y angustias, que nos nos dejan irnos tras el goce del cuerpo, que de seguro , nos guiarà con mano firme... Comencemos a ser lo que somos, y dejemos que la alegrìa, la emociòn y la satisfacciòn del sexo, fluyan libremente......! Un càlido saludo
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2115 posts 3/16/2009 9:37 am |
La tecnología ha traído consigo el mercantilismo en todo, y eso incluye al sexo; lo realmente importante es hacer el amor cuando nazca y plazca y mutuamente entre dos seres que se aman, sin recetas ni tabúes.
Saludos
El amor es una planta en primavera que todo lo perfuma con su esperanza.
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280 posts 3/16/2009 10:15 am |
Quoting dario1944: Efectivamente, Gracuven: Lejos de tabúes y estúpidas creencias religiosas que se entrometen en las relaciones sexuales, así como también lejos de vanalidades como las que se citan, el sexo debería de ser el amor llevado al éxtasis, lo más sublime del ser humano.
Hola Darío, gracias, primero, por visitar mi blog, segundo, por dejar tu comentario, y tercero por tus acertadas palabras, tu opinión es la mía, el amor surge sin normativas ni reglas porque es un sentimiento y si el sexo es ese amor llevado al éxtasis, por qué tendría que responder a ellas???, un saludo afectuoso.
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280 posts 3/16/2009 12:46 pm |
Quoting cartagenera44: Hemos perdido la espontaneidad natural y animal de uno de los momentos màs felices, porque llegamos al sexo cargados de temores y prejuicios; interponemos en nuestras cabezas miles de ideas, suposiciones y angustias, que nos nos dejan irnos tras el goce del cuerpo, que de seguro , nos guiarà con mano firme... Comencemos a ser lo que somos, y dejemos que la alegrìa, la emociòn y la satisfacciòn del sexo, fluyan libremente......! Un càlido saludo
Hola cartagenera gracias amiga por tu visita y tu comentario, asi es, el placer sexual (que para nada debe constituir una verguenza y mucho menos una prohibición) libera el alma, la ennoblece y por tanto, el acto que nos permite sentirlo no debe estar provisto de inhibiciones, complejos, ni ideas preconcebidas, debemos llegar a él sólo con sentimientos...sensaciones...deseos...percepciones...Dejemos los análisis para otros actos de nuestra vida que sí los requieren, un abrazo.
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280 posts 3/16/2009 12:57 pm |
Quoting chocolatedulceya: La tecnología ha traído consigo el mercantilismo en todo, y eso incluye al sexo; lo realmente importante es hacer el amor cuando nazca y plazca y mutuamente entre dos seres que se aman, sin recetas ni tabúes.
Saludos
Hola chocolatedulceya, para nuestro infortunio, tienes razón con respecto a la tecnología, en una de mis anteriores publicaciones dije algo parecido a esto: nunca puede sustituir una información buscada en internet por un adolescente, a nuestra charla "cara a cara", con una mano en el hombro, sobre por ejemplo, el efecto dañino de las dorgas. Y firmemente creo que ni siquiera una llamada telefónica sustituye a una charla mirando a los ojos de tu interlocutor, claro, que la tecnología es necesaria y útil, lo que no estoy de acuerdo es en que tome el lugar de la naturaleza ni de los sentimientos, gracias amiga por tu visita y por tus palabras, un abrazo.
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215 posts 5/4/2009 8:11 pm |
Muy buen articulo ,en realidad comparto la casi totalidad de su contenido solo me habria gustado algo mas sobre la mujer ,algo que dijese de la necesidad de que el hombre abandone ese falso trono y se preocupe mas de satisfacer a la mujer y no hablo de cantidad de horas de sexo ni infinidad de orgasmos ,si no de el decubrir lo que su compañera aprecia y disfruta ,la crencia de que el orgasmo es el momento supremo nos lleva a descuidar todo el proceso que lleva llegar a el y a olvidar que el sexo no es tanto satisfacerme si no satisfacer si se llega a esta conclusion en ambos componenentes de la pareja este es maravilloso para AMBOS. UN ABRAZO Y FRATERNO BESO A TI Y EN EL A TODO ESE MARAVILLOSO PUEBLO QUE REPRESENTAS
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280 posts 5/6/2009 5:18 am |
Quoting azor617: Muy buen articulo ,en realidad comparto la casi totalidad de su contenido solo me habria gustado algo mas sobre la mujer ,algo que dijese de la necesidad de que el hombre abandone ese falso trono y se preocupe mas de satisfacer a la mujer y no hablo de cantidad de horas de sexo ni infinidad de orgasmos ,si no de el decubrir lo que su compañera aprecia y disfruta ,la crencia de que el orgasmo es el momento supremo nos lleva a descuidar todo el proceso que lleva llegar a el y a olvidar que el sexo no es tanto satisfacerme si no satisfacer si se llega a esta conclusion en ambos componenentes de la pareja este es maravilloso para AMBOS. UN ABRAZO Y FRATERNO BESO A TI Y EN EL A TODO ESE MARAVILLOSO PUEBLO QUE REPRESENTAS
Hola, gracias por tu opinión, aunque repito, no lo escribí yo. Eso que dices es muy importante y quizás nos toca un poquito en esa tarea de "destronar" al hombre, a nosotras las mujeres, porque una relación es de dos. Gracias en nombre de mi pueblo por tu abrazo y fraterno beso y en el mio propio, los hago recíprocos.

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215 posts 5/8/2009 10:48 pm |
HUY HUY AHORA RESULTA QUE FUIMOS NOVIOS JAJAJAJAJAJAJAJAJAJ Mi estimada amiga ,yo fui el Corsario Negro el Capitan DE 15 ,el Tigre de La Malasia ,el D·artagñan de dumas y el capitan Nemo de Verne ,me perdi en la estepa con los cosacos y mongoles y acompañe a Marco Polo y cuando me canse de las multitudes me transforme en Bomba el niño de la selva . Ya mayor me lei LA ILIADA Y LA ODISEA DE PUNTA A PUNTA pero lo que nunca pude hacer es terminar EL QUIJOTE DE LA MANCHA JAJAJAJA , como decimos aca ME PASPA JAJAJAJAJAJA. UN VERDAERO PLACER EL CONOCERTE
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