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joseph196722 47M
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9/18/2009 6:09 am
Principios Para un Matrimonio Feliz


Pr. Jose Cubillos

El matrimonio evidencia y revela quiénes somos en realidad. Eso sucede porque desde que decimos: “Sí, acepto”, establecemos una relación de pacto con nuestro cónyuge. Si hablamos de negocios, las partes sellan relación por medio de un contrato respaldado por la ley. En el matrimonio, son dos personas que hacen un pacto entre sí y con Dios. El pacto matrimonial se puede ilustrar con un triángulo equilátero. Los principios que vamos a desarrollar en estos próximos programas, servirán para diagnosticar, probar y revelar los aspectos poco saludables de la relación marital.

1. NO SEAS EGOÍSTA.

Ilustración de los que sucede durante una ceremonia de casamiento. Las promesas frente a Dios, a sus familiares y amigos. Que se honren y apoyen en tiempos de salud y de enfermedad, de riqueza y de pobreza. Deben poner en primer lugar las necesidades del otro, aún antes de las propias o las de cualquier otra persona, con excepción de las de Dios. Estas promesas solemnes constituyen los votos matrimoniales. Normalmente contestan con un SI rotundo. SI, ACEPTO. Después de un tiempo, muchas veces nos preguntamos si en realidad lo han entendido o no.

Para Adán no había opción en materia de elección. Qué va a decir... acepto y punto. El plan perfecto de Dios es arruinado por la desobediencia de Adan y Eva. Eran plenamente conscientes de que Dios les había prohibido comer de ese único árbol. Eva fue engañada, y también Adán. El resto de la historia conocemos. Fue a partir de ahí que toda relación humana que mantengamos, incluso el matrimonio, se halla signada por la maldición divina. Inmediatamente se registra la primera pelea matrimonial de la historia. A partir de entonces, las cosas no volvieron a ser igual.

El problema numero uno del matrimonio es el EGOÍSMO. El crecimiento del índice de divorcios en el mundo entero, según los entendidos, tiene un denominador común: tiene que ver con un aumento considerable del egocentrismo. Las creencias que alientan el egocentrismo destruyen el matrimonio. Deberíamos volver a recalcar esta verdad: “No hagan nada por egoísmo o vanidad; mas bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos” (Filipenses 2:3). Parece sencillo, pero nuestro problema numero uno es el egoísmo, el que complica las cosas.

El egoísmo es como una enfermedad. Cuando vemos que alguien tiene su hocico metido en sus propias cosas y se olvida del resto del mundo, entonces estamos frente a un egoísta. He aquí algunos síntomas del egoísmo, que son tan visibles como los síntomas de la varicela, por ejemplo:

1. Inmadurez:

Muchos tienen un amor adolescente, que es una manifestación inmadura del amor que une a dos personas. En este tipo de relación, nuestras necesidades emocionales y físicas ocupan el primer lugar. Como los cerdos en el chiquero, echamos a codazos a todo el que no nos gratifique o no satisfaga nuestras necesidades. He aquí algunas diferencias entre un amor adolescente y un amor maduro.

Amor Adolescente Amor Maduro
Se concentra en recibir Procura dar a la otra persona

Es impaciente y egocéntrico Es paciente a pesar de los defectos del otro

Manifiesta arrebatos de ira Responde con amabilidad y de la manera
adecuada a los irritantes.

Es autoprotector = provee para sus Es transparente y vulnerable.
propias necesidades por encima de todo.

La solución para el problema del amor adolescente es la madurez y eso significa vivir como sabios el uno con el otro, como lo expresa Pablo en Efesios 5:15. Ya no debemos ser infantiles. Padecemos una crisis de paternidad porque muchos hombres se niegan a abandonar la adolescencia. El cuerpo envejece, pero piensan como niños inmaduros.

2. Selección de Actividades:

Esto está relacionado con el uso que hagamos del tiempo. Debemos hacer el mejor uso que podamos del tiempo. Cada uno viene al matrimonio con una manera de usar el tiempo. Por ejemplo, muchos de los hombres no tienen problema en pasar horas frente al Televisor mirando fútbol, muchas mujeres con las novelas. Todo ese tiempo se desperdicia de pasar con la pareja. Muchas veces, apagar el televisor = incrementar la intimidad con nuestra esposa. El matrimonio ni la familia se construyen sobre el tiempo que sobra del otro. Si hablamos de comida, las sobras pueden alimentarnos, pero las sobras del tiempo hacen que las relaciones sean insípidas.

3. Insensibilidad

“Si hubiera sabido lo insensible que era, ¡jamás me hubiera casado con él!” es la queja de muchas esposas. Con frecuencia estos sentimientos vienen de una esposa frustrada que siente que no la tienen en cuenta, que el esposo no se ocupa de sus necesidades, de lo que siente o de lo que piensa. La falta de sensibilidad puede destruir un matrimonio así como puede destruir cualquier tipo de relación. Es difícil convivir, trabajar o asociarse con una persona insensible. A nadie le gusta perder su tiempo con alguien que no escucha o que no tiene ningún tipo de consideración para con los sentimientos o pensamientos de los demás. El entendimiento depende de la sensibilidad.

4. Terquedad

Parece ser el síntoma por excelencia del egoísmo, la obstinación, el ser testarudos o tercos. Donde la terquedad se ve en su máxima expresión es en el matrimonio, en el área de la sumisión. Efesios 5:22 expresa que las esposas deben someterse a los esposos como ellos deben someterse al Señor. Algunos maridos creen que este versículo los pone “al mando” y más allá del conflicto o malentendido que se produzca, se hace lo que ellos dicen. Sin embargo, eso no es lo que dice el texto de la Biblia. Si ambos se someten al Señor, la manera de encarar los conflictos va a ser totalmente otra.

Diagnóstico y Tratamiento del Egoísmo.
Una vez analizado los síntomas, y llegando a la conclusión de que estamos luchando con un cuadro de Egoísmo, podemos tratar el mal, y aquí algunos consejos al respecto:

1. Prioridades.

Estar en sintonía, para ello se deben establecer las prioridades juntos. Confeccionar juntos la lista de prioridades personales en asuntos como la amistad, trabajo, iglesia, dinero, vacaciones, hijos, etc. Luego llegar a un consenso. El objetivo es estar en sintonía, para ello, habrá que hacer concesiones mutuas.

2. Expectativas.

Todas las parejas que llegan ante el altar tienen un conjunto de expectativas personales. Ambos piensan: “esta persona va a satisfacer todas mis necesidades”. Y ahí comienzan los problemas. A eso le podemos llamar relación de garrapata y perro. El problema surge cuando en el matrimonio tenemos dos garrapatas y ningún perro. Ninguno ve sus necesidades satisfechas y ambos anhelan o intentan alimentarse del otro. Por supuesto que es normal tener ciertas expectativas del cónyuge y del matrimonio. Pero hay que definir y limitar las expectativas. La mayoría se equivoca aquí, y surge un algo grado de malentendidos, frustración y desastre. Hay que unificar las expectativas.

3. Patrones.

El ingrediente final en el tratamiento del egoísmo es el de unificar los estilos de vida, los patrones de conducta. Cuando dos personas se casan, aportan a sus relaciones dos formas diferentes de enfrentar la vida. Cada hogar es único y traemos al altar ese patrón de conducta único en su estilo. El nuevo matrimonio debe establecer su propio modelo o patrón de vida, para eso hay que consensuar.

El camino hacia la recuperación.

Hay una sola respuesta para poder afirmar que nos hemos curado del egoísmo: amor.

a. Amor Sentimental:

Es el amor llamado en griego: eros, que es el romántico, que en sí no tiene nada de malo... pero Dios lo planificó para dentro del matrimonio. Este amor tiene que ver con la “química” entre el esposo y la esposa. Es una excitante mezcla de pasión, atracción física, actos cariñosos y sexualidad. Por eso: preste atención a sus relaciones, active sus deseos para con su pareja, manténgase en la senda.

b. Amor Fraternal:

El término griego es filia y se refiere al cariño, al vínculo afectivo entre dos personas. Conlleva la idea de la elección, es un acto de la voluntad. Los mejores matrimonios son aquellos donde los cónyuges no solo se enamoran sino que además se eligen como los mejores amigos. El matrimonio debe ser una amistad “ardiente”.

c. Amor Eterno:

Este nivel de amor, que viene de la palabra griega ágape, es de la misma esencia que demostró Jesús al entregar su vida por nosotros. No se base en sentimientos sino que en compromiso duradero.

El amor eros tiene que ver con el cuerpo.
El amor filio tiene que ver con el alma.
El amor ágape tiene que ver con el espíritu.

El amor verdadero es:
Paciente, Bondadoso, No envidioso, No es jactancioso ni arrogante, no se comporta de manera inadecuada, no busca primero su propio interés, no guarda rencor, no se regocija en la maldad sino en la verdad, lleva las cargas, no es cínico ni desconfiado, espera en todas las circunstancias, soporta todo lo que se le oponga. (1 Cor. 13:4-7)

Si bien el matrimonio no es siempre sencillo, siempre vale la pena el esfuerzo. Cuando el hombre y la mujer aprenden a dejar de lado el egoísmo y le dan al otro la prioridad, entonces el matrimonio se llenará de pasión, satisfacción y asombroso poder.

2. CORTAR EL CORDÓN UMBILICAL

Cuando estamos frente al altar, le aseguramos a nuestra pareja que él o ella es lo primero en nuestra vida. Sin embargo, si seguimos atados a nuestros padres, a algún lugar o a personas del pasado, nuestro cónyuge ni siquiera está entre los diez principales. Para irse, partir y ser uno, hay que cortar el cordón umbilical.

Muchas interferencias en el matrimonio vienen por parte de los padres, aunque sean bienintencionados, o vienen del lado de amigos de la familia. Esas interferencias causan mucho daño al matrimonio.

El Matrimonio: diseño perfecto de Dios.

Dios diseñó con cuidado la estructura del matrimonio de tal manera que le permitiera resistir cualquier tipo de tormenta. El principio clave para el diseño de un matrimonio sólido se puede resumir en dos palabras: dejar y unir. También en el matrimonio hay ciertos elementos que tienen que estar juntos para darle fortaleza, mientras otros componentes deben estar separados, no sea que las fuerzas combinadas tiren abajo toda la estructura.

El Plan de Dios para el Matrimonio.

“Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. (Gen.2:24). Esta orden aparece cinco veces en las Escrituras. De hecho, todo lo que Dios dice es importante... pero cinco veces, ré importante. Este texto contiene la orden en tres palabras: dejar, unir, carne. Si comprendemos estas tres palabras, podremos comprender cómo Dios quiere que funcione el matrimonio.

Un hombre y una mujer se unen.

Durante el tiempo de cortejo, se descubren algunas diferencias y similitudes en cuanto a las metas, deseos, sueños e incluso en cuanto a lo que les gusta o les desagrada. Pueden llegar a unirse en matrimonio.
Unidos... Como con pegamento. Hay que ser cuidadoso al tratar con un pegamento de alta adherencia. Si uno coloca pegamento suficiente, la ligadura será tan fuerte, que será imposible volver a separar los dedos sin dañar la carne de uno o de ambos. Así de estrecha debe ser la ligadura que une al matrimonio.
Unidos... Como velas. Hay bodas donde el novio y la novia encienden una vela de la unidad. Se tiene un candelabro con tres velas, dos pequeñas, y una grande en el centro. Una vez encendida la vela de la unidad, se apagan las suyas, como símbolo de que no son más de dos personas independientes, sino una. Ahora, debemos aclarar que Dios no pensó en anular la identidad de cada uno. Lo importante del símbolo es que son uno. A esto se llama la matemática divina: uno más uno es igual a uno. Ahora son una sola carne, un mismo proyecto, una unidad marital.

Dejemos a nuestros padres.

Primero vamos a decir lo que NO significa dejar al padre y a la madre.

- De ninguna manera Dios sugiere que debamos romper relaciones con nuestros padres cuando nos casamos. Sencillamente nos hace saber que ellos ya no son más las figuras preeminentes de nuestra vida, sino que nuestro cónyuge ocupa ahora ese lugar.

- Nadie discute que toda madre ocupa un lugar muy especial en el corazón de su hijo que nadie mas va a ocupar. Pero, una vez que te casas, ella ya no es más la mujer más importante en la vida del hijo, sino que ese lugar está reservado para la esposa. Lo mismo ocurre con el lugar que ocupa el papá en el corazón de la hija. El esposo, y no el padre, será el hombre más importante en el mundo de ella.

- Hay que cortar el “cordón del consejo”. Lo más prudente es que los mismos padres tomen la decisión de “cortar”. Cuando surgen los conflictos en el matrimonio, no deben llamar a los padres a intervenir. Deben tratar el tema entre ellos y solucionar sus problemas. Esto no significa que los padres no deben aconsejar. Pero ellos deben aprender a escuchar ambas versiones de los hechos.

- Hay que cortar el “cordón económico”. De no hacerlo, hacen que la pareja sea completamente dependiente e incluso crea resentimientos. Como el águila empuja fuera del nido al polluelo, y luego vuela la madre para contenerlo, asi también los humanos podemos dar un “empujoncito a nuestros hijos para que se independicen de la ligadura económica en las relaciones padres – hijos.

- Dejemos en el olvido “los amores del pasado”. Los hombres deben dejar atrás las chicas que amaron, así como las mujeres deben hacer lo propio con los novios que hayan tenido. Cometen un craso error al traer a la memoria esos amores del pasado. Eso conduce al síndrome del “pasto verde”, aquel en que el pasto siempre parece más verde del otro lado de la cerca. “Si me hubiera casado con... estaríamos en otra situación...” Estos pensamientos solo abren una brecha entre los esposos.

- Dejemos en el olvido “los problemas del pasado”. Cuando ese paquete lleno de problemas del pasado se ubica en medio del dormitorio, ya sea en la luna de miel o en el hogar, todo se bloquea. Los problemas de un pasado adverso afectan el diálogo en la pareja, afectan las relaciones sexuales y afectan la confianza mutua. “Cuando confesamos nuestro pecado a Dios y nos apartamos, El está mas que dispuesto a perdonarnos y limpiarnos de toda basura del pasado” (1 Juan 1:9).

- Dejemos en el olvido los “lugares del pasado”. Especialmente esos lugares, donde experimentamos cosas lindas sin nuestro cónyuge. Cuando me refiero a esos hechos, a esos compañeros de la escuela, mi pareja no puede entender porque mayormente no estuvo ahí. Si su historia es parecida y lo conoce, sí se puede hablar de eso, caso contrario no tiene sentido.

Aferrados al Pacto.

Un pacto entre ambos y con Dios. Dejar atrás es importante, pero es solo el primer paso. En el matrimonio hay que dar pasos, y el segundo es unir. Unirnos al pacto matrimonial. El matrimonio es más que un contrato – he aquí las diferencias.

Pacto Contrato
Se basa en el amor. Motivado por la obligación

Se basa en la ley Motivado por la coacción

Asume unas relaciones “hasta Nos prepara para el fracaso del matrimonio
Que la muerte nos separe”

“Lo mío es tuyo” Protege lo que es “mío”.

“Tus intereses son los míos” Cuida “mis” intereses

Nos prepara para la vida juntos Nos prepara para vivir separados.

Aferrados a los principios de Dios.

La Biblia es el Manual que acompaña en todas las etapas de la vida, incluso en el matrimonio. Nos brinda instrucciones en todos los aspectos importantes del matrimonio: con quién casarse, cómo mantener y hacer crecer un matrimonio fuerte y saludable, y cómo ayudar o sanar un matrimonio herido. El principio bíblico de “dejar” y “unir” contiene la sabiduría suficiente como para saber manejar la mayoría de las situaciones.

Unidos al cónyuge.

Deben tener unidos sus corazones. Lo que para ella es importante, también lo es para mí. Lo que a mí me preocupa, también le preocupa a ella. Si la insultan, es como si me insultaran a mí. Si yo estoy dolido, ella también. Somos compañeros del pacto. Cuando dejamos a nuestros padres y las personas, los problemas y los lugares del pasado, y nos unimos al sagrado pacto matrimonial, a los principios divinos y a nuestro cónyuge, entonces se produce la unidad.

Dos que pasan a ser uno.
Sucede entonces una hermosa convergencia, cuando se logra adaptarse a la nueva relación. Pasamos a ser uno. Será sabio hacerlo como Dios lo planeó cuando dijo: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Esa es la imagen que Dios tiene de la verdadera unidad que debe existir en el matrimonio. A medida que avanzamos en el principio divino de dejar y unirnos, cumpliremos la promesa de ser uno. Siempre funciona.

MANDAMIENTO 3

MANTENDRÁS UNA COMUNICACIÓN FLUIDA

Alos pocos días de haber comenzado la luna de miel, Roberto y Alicia tuvieron un encontronazo. Alicia se encerró en sí misma y rechazó todo intento de Roberto de discutir el asunto. Cada vez que intentaba que ella se sincerara, le respondía de manera cortante: Estoy bien.
Por último, Roberto le explicó con toda calma a su reciente esposa que así las cosas no iban a funcionar. Luego de conversar sobre el tema, llegaron a un rápido pero difícil acuerdo: jamás usarían el silencio el uno contra el otro. Acordaron que si bien llegaría el momento en que deberían posponer la discusión hasta que se calmaran, bajo ninguna circunstancia usarían el silencio como un arma. A partir de entonces, hicieron que la comunicación fluida fuera una prioridad.
Roberto y Alicia cumplieron lo acordado y , como resultado,. Disfrutaron de más de res décadas de un feliz matrimonio. A través de los años Alicia manifestó a muchos de sus amigos cuánto valoraba que Roberto tomara la iniciativa al inicio de su matrimonio de insistir acerca de la importancia de una comunicación fluida y sincera.

EL FACTOR CRÍTICO

La gente brinda too tipo de explicaciones de por qué creen que cierto matrimonio va a andar bien:
Tienen muchas cosas en común
Ambos provienen de buenas familias.
Los dos son buenos cristianos
Ahora bien, todas estas son buenas razones y pueden contribuir a que le vaya bien a la pareja. S in embargo, estoy convencido de que existe un factor por encima de todos que puede hacer que un matrimonio resulte o se destruya. Si una pareja hace que esto sea una prioridad en su vida disfrutarán de unas relaciones íntimas y significativas por el resto de sus días. Si se niegan a ponerlo en práctica, tienen grandes posibilidades de que su unión sea desastrosa y que el matrimonio fracase por completo.
Estamos hablando de la comunicación. Si conversa con varias parejas felices, observará que tienen algo en común: una buena comunicación. Por otro lado, si realiza una encuesta entre personas divorciadas hallará que una falla en la comunicación subyace en la mayoría de las rupturas matrimoniales. Por supuesto que escuchará acerca de infidelidades y de diferencias irreconciliables entre toda una gama de razones. Sin embargo, en la mayoría de los casos, cuando uno indaga un poco más, advierte que todos esos motivos provienen en el fondo de un problema central: una comunicación deficiente.

COMPRENSIÓN DE LA COMUNICACIÓN MATRIMONIAL

Debido a que muchos de nosotros no comprendemos los fundamentos de una buena comunicación, no es de extrañar que nos sintamos atados de pies y manos al intentar introducirla y mantenerla en nuestros hogares. Es probable que la mayoría defina a la comunicación como el intercambio de información a través del uso de palabras. Dicho de otra manera, si dos personas hablan, se estarán comunicando.
No hay dudas de que una buena comunicación requiere del uso de palabras, pero hay mucho más que eso. Los factores no verbales como el tono de voz, la expresión facial y el lenguaje corporal pueden afectar mucho más la comunicación que la elección de las palabras.

LOS OBSTÁCULOS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN
Los compromisos

Una reciente encuesta de opinión indicó que 61% de las personas darían dinero con tal de tener más tiempo. Lamentablemente, muchos esposos y esposas han sacrificado sus matrimonios por ser fieles a los compromisos. Es verdad que vivimos en un mundo muy agitado que jamás se detiene sino que avanza cada vez a mayor velocidad. El trabajo, los compromisos, los mandados, las salida, los chicos, los parientes.. todo esto y mucho más contribuye a la ausencia de comunicación entre los esposos.
Muchos matrimonios parecen felices y saludables sencillamente porque tanto el hombre como lo mujer están en muchas actividades. Sin embargo, una pareja puede sentir que no tienen tiempo. Energía ni ganas y es entonces cuando algo que vaya un poco más allá de la comunicación básica parece prácticamente imposible.
No puede haber una comunicación saludable ni próspera en un matrimonio en el cual los integrantes no separan un tiempo para estar juntos. Si no pueden cimentar una buena comunicación, tampoco podrán cimentar su matrimonio.

LOS HIJOS

Si bien los hijos son sin duda el resultado más importante de la intimidad matrimonial, también pueden convertirse en el mayor obstáculo. Los hijos traen gran bendición a la pareja si bien también acarrean grandes responsabilidades. TAL VEZ SEA LA MAYOR RESPONSABILIDAD QUE Dios Pone sobre los hombros de la pareja. Los padres son los encargados de proveer la fuente primaria de sostén a estos pequeños seres humanos durante la mayor parte de dos décadas o tal vez más. No existe ninguna duda de que los hijos hacen que sea más difícil hallar tiempo para la comunicación y la intimidad de la pareja. Cuando un hijo necesita atención, y la necesitan con frecuencia, un buen padre siempre va a prodigársela a toda costa. Esto hace que uno le reste tiempo al cónyuge. Es probable que la atención que requiere su hijo pueda conducirlo a que este sea el centro de su vida y deje por completo de lado la comunicación e intimidad marital.

Por último, cuando el menor de los hijos deja la casa, porque en algún momento lo hacen, se produce el síndrome del nido vacío. He ahí cuando el esposo y la esposa se quedan con el tipo de relaciones que consiguieron construir mientras los hijos estaban en casa. De vez en cuando veo a alguna pareja que no saben de qué hablar, que no comparten absolutamente nada. Sin una tarea importante para hacer, estas parejas pueden tener serios problemas.

LA TELEVISIÓN

Cada vez que menciono ese obstáculo en la comunicación pongo el dedo en la llaga. Es asombroso y hasta alarmante cómo muchas personas parecen no poder subsistir sin la televisión. Según estudios realizados , destacan que una persona al final de su vida habrá pasado una década frente al televisor. Si usted está acostumbrado a llegar a casa, tirarse en un sillón cómodo con un plato de comida sobre las piernas mientras con la mano toma el control remoto para disfrutar de un rato cambiando canales, puedo decirle que le costará apagar el televisor. Sin embargo, hágalo de todos modos… y luego, salga de caminata con su pareja y conversen de todo un poco.

EL TEMOR AL CONFLICTO

Si en un matrimonio nunca hay conflicto es porque no se están comunicando. El conflicto es una parte normal de todo matrimonio. Mientras ambos integrantes de la pareja se mantengan dispuestos a comunicarse, podrán resolver los conflictos e incluso crecer y aprender de ellos. Sin embargo, hay personas que permiten que el temor al conflicto o al enfrentamiento los prive de una comunicación efectiva con el otro, incluso con su cónyuge.

NIVELES DE COMUNICACIÓN

1.Frases hechas

¿Cómo te va?
¿Cómo estás?
He descubierto que cuando alguien me saluda con alguna de estas frases hechas, en realidad no desea que le informe cómo me va realmente. Las frases hechas y la conversación casual sirven para notar la presencia de alguien y carecen prácticamente de significado. Las usamos en los contactos ocasionales, laborales y con las personas que recién conocemos. No tienen mayor sentido que un apretón de manos.

2. Solo los hechos

Está lloviendo
La reunión es a las 9.
Hay que cambiar el aceite del auto.
Toda relación saludable requiere del intercambio de información. La comunicación de los hechos ayuda a que la pareja pueda planificar desde cómo se va a vestir o qué irá a hacer determinado día hasta
como van a cuidarse el uno al otro y a los hijos.

3.Opiniones y convicciones

Cuando transmitimos una opinión, le damos al que escucha una idea de qué nos motiva. En otras palabras, la persona descubre no solo lo que pensamos sino por qué. Nuestras frases de lo que opinamos o de nuestras convicciones reflejan nuestras creencias, lealtades y compromisos personales.
Creo que...
Pienso que...
Me da la impresión de que...

4. Los sentimientos

¿Cómo te sientes? Conocemos los hechos, creemos en lo que opinamos, pero los sentimientos se experimentan y muchos de nosotros hemos perdido el contacto con esa experiencia. En el nivel de los sentimientos, ingresamos a una zona de peligro en nuestras relaciones. La razón es la siguiente: comunicar nuestros sentimientos requiere que nos expongamos a ser vulnerables. Y para poder crecer en la comunicación, debemos aprender a transmitir nuestros sentimientos con libertad y con sabiduría.

5.Comunicación de las necesidades

Alcanzamos el nivel más profundo de comunicación cuando comunicamos nuestras necesidades. En el matrimonio, ambos deben aprender a comunicar las necesidades con tacto pero de una manera directa. Es en ese punto donde se da el tomar y dar. Ambos esposos deben aprender a manifestar sus necesidades afectivas, la necesidad de estar tranquilos, de estar solos durante un tiempo, la necesidad de conversar, de recibir aliento y todas aquellas necesidades que Dios desea cubrir a través del matrimonio. Es en el marco de este nivel de comunicación que una pareja crea vínculos y lazos de armonía que los hacen ser uno.

El matrimonio es como comunicarse como comunicarse con un extranjero. Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, un éxito de librería de John Gray, sacudió al mundo con la no muy perspicaz observación de que los hombres y las mujeres piensan y reacciona de manera diferente ante las mismas situaciones. Hombres que piensan diferente que las mujeres. A ciertos segmentos de la población puede molestarles que Dios haya ensamblado de manera distinta a los hombres y a las mujeres. Sin embargo, uno no necesita estar casado mucho tiempo para darse cuenta de que existen enormes diferencias en la manera de pensar y comunicarse de hombres y mujeres. Si bien yo no diría que provienen de planetas diferentes, voy a reconocer que por lo menos parecen provenir de países diferentes.

Hablar con precisión y escuchar con atención. El primer paso podrá parecer muy evidente pero muchas parejas tienen problemas con esto. Exprese lo que quiere decir. Existe una sola persona que puede controlar la manera de comunicarse y esa persona es usted. Muchas parejas tienen problemas de comunicación porque evitan el diálogo directo. No expresan lo que realmente quieren decir, lo que necesitan ni lo que desean. Diga lo que quiere decir pero hágalo con tacto y sensibilidad. El ser franco y directo al hablar es solo una mitad de la comunicación franca y directa, lo otro es escuchar con atención. La única manera de poder tener el panorama completo es concentrarnos en las palabras tanto como en otras pistas, a saber: matices verbales, expresiones faciales y lenguaje corporal. Saber escuchar es todo un trabajo. Significa escuchar con los oídos, observar con la vista, y comprender las acciones y reacciones del cónyuge.

¿Cómo activar la comunicación matrimonial?

Una manera de profundizar la comunicación matrimonial es asegurarse de que su cónyuge sepa cuánto lo ama. Dios nos ha creado para ser receptivos ante las palabras y actos de amor y devoción. Los cónyuges deben considerar prioritario el uso de palabras que confirmen el amor del uno por el otro. Esas palabras que salen del corazón proveen la base adecuada para un nuevo nivel de comunicación.
Otra manera es usar los elogios. No hay nada que cree un campo más propicio para una excelente comunicación matrimonial que derrochar elogios acerca de su cónyuge. La mayoría sabe cómo elogiar verbalmente, aun cuando no lo hagamos con la frecuencia que deberíamos. Sin embargo no debemos olvidar las innumerables maneras no verbales de manifestarnos. El elogio no verbal incluye el lenguaje corporal, la mirada, los gestos. Ser creativo al elogiar no es tan difícil. Deje notas de amor por la casa para que su pareja las encuentre, use su celular para enviar mensajes de elogio y amor a su pareja.

Este mandamiento tiene mucho que ver que su cónyuge sea su mejor amiga/o. La recomendación , entonces, es : aprendan a comunicarse.

4. HARÁS QUE EL CONFLICTO SEA TU ALIADO

Los conflictos pueden destruir al matrimonio. Sin embargo, también pueden atraer una fresca brisa y una nueva vida a sus relaciones . El matrimonio puede hacerse más fuerte a través de los desacuerdos y las adversidades. En ocasiones, el matrimonio es como un duelo. Cuando aprendemos a manejar los conflictos con éxito,¿adivina qué? Si convierte en un dúo que produce una armonía casi divina. Entonces, a usted le toca decidir si su matrimonio será un duelo o un dúo.

Usted y su esposa nunca pelean, ¿no es cierto? Desearía tener una moneda por cada persona que me ha formulado esta pregunta y otra por los tantos otros que lo creen. Sería un hombre rico. Estoy agradecido de que tenemos un matrimonio sólido , pero aún estamos creciendo en nuestras relaciones y hay cosas que todavía necesitamos elaborar. En ocasiones estamos de acuerdo y en otras, no. Debemos recordar que en el matrimonio son dos personas que pasan a ser una, por lo que en el punto justo en que se interceptan hay fricciones y tensiones.

Dos mitos acerca del conflicto

1.Los buenos matrimonios no tienen problemas

¿Ha peleado alguna vez con su cónyuge? ¿Ha reñido por algo? Si es así , lo felicito. Quiere decir que tiene un matrimonio perfectamente normal. Algunas personas piensan que dos personas que se aman jamás sufrirán el mínimo conflicto. Eso no es verdad. Todo matrimonio tendrá conflictos, no importa lo bien que se lleven o la madurez espiritual que tengan. Es una parte normal del matrimonio. La pregunta es: ¿Cómo vamos a manejar estas batallas, discusiones, malentendidos, discrepancias y peleas? La respuesta correcta a esta pregunta es la que lo conducirá a unas relaciones maravillosas.

2.Los conflictos hacen daño a los buenos matrimonios

Los conflictos no tienen por qué causar daño a un matrimonio bien constituido. En realidad, los conflictos son una parte importante de todo buen matrimonio. Cuando los manejamos con sabiduría, pueden llevar a una mayor intimidad mientras que si se resuelven de manera inconveniente, pueden conducir al aislamiento. No podemos decidir cuándo tendremos un conflicto, pero sí cómo debemos manejarlo. Por lo tanto, ¿cuál es su decisión: intimidad o aislamiento?

Algunas personas piensan que tienen un buen matrimonio porque nunca tuvieron un conflicto. ¿Cómo cree que resuelven el asunto? Le diré cómo : viven vidas independientes. Cualquiera Puede evitar el conflicto si vive como un puercoespín solitario. Sin embargo, si desea una verdadera intimidad, deben tomar decisiones en conjunto, moverse juntos, no como en un duelo, sino como en un dúo. Después de todo, dos puercoespines que se acercan deben aprender a relacionarse de manera cuidadosa ya que si no lo hacen así podrían hacerse mucho daño. Por eso, de este tipo de conflicto surge la verdadera intimidad que da como resultado un matrimonio sólido.

CONFLICTOS BUENOS Y MALOS

Siempre Me asombra la cantidad de personas con las que me encuentro que creen que el matrimonio les va a arreglar la vida y hará que todo ande bien. Y así tenemos a ese muchacho que le cuesta hacer amigos, tiene problemas laborales, le va mal en el colegio y tiene unas relaciones familiares conflictivas, y piensa que si se casa todo va a cambiar para bien. O a la muchacha que piensa que cuando diga: Sí , acepto, su vida se va a transformar en un mundo de dicha hasta que la muerte nos separe.

El conflicto en el matrimonio no siempre tiene que ver con el pecado. La presencia de problemas, tensiones o discusiones no necesariamente representan un peligro para el matrimonio.

LOS “NO “ DE LOS CONFLICTOS

En los conflictos destructivos se emplean varias armas de guerra inadecuadas para ganar las batallas. Seremos capaces de interceptar muchos de estos conflictos se recordáramos los siguientes “no”

1.No se avergüence de su enojo.

Todo aquel que desee hacer algo en la vida, en algún momento se va a enojar. Si usted nunca se enoja, dudo de que haya logrado mucho como persona. Las cosas suceden y su opinión y conclusiones son importantes. Debemos recordar que el enojo no es el tema, pero sí lo es la manera de manejar el enojo.
Según habremos notado, en el matrimonio es común que los opuestos se atraigan. Vemos en la otra persona algo que no tenemos pero que nos gusta. A menudo son esas diferencias las que añaden brillo y creatividad a las relaciones.

Pero ¿qué sucede cuando un pendenciero se casa con un pacificador? Aquí tenemos a uno que se crió en un hogar que en cuanto aparece un conflicto se van a las manos. En esos casos, ponen todo sobre la mesa y se arma la pelea. Todos les dicen a todos lo que piensan y eso suele terminar con algún ojo negro. Quisiera señalar lo peor que puede pasar en este tipo de relaciones: la violencia. Destruye a la familia y en especial a los niños. Los hogares donde existe explotación y abuso tienden a formar a su vez hogares con explotación y abuso. Jamás debemos admitir algo así. ¡Nunca! Si en su hogar se sufre este tipo de enojo, busque ayuda y consejería en la iglesia o en la comunidad. No olvide que aun los matrimonios violentos pueden ser sanados con la ayuda de personas comprensivas y de un Dios amoroso lleno de poder.

Claro que uno debe tener la madurez de manejar el enojo de manera adecuada y ahí es donde la mayoría yerra. Nos encendemos, nos enojamos y atacamos a la persona en vez de atacar el problema. Las discusiones en las que los esposos expresan con sinceridad el enojo pueden ser terapéuticas. Cuando aparece un desacuerdo es cuando necesitamos asegurarle a nuestro cónyuge que lo amamos y que vamos a resolver juntos el conflicto. Esto es bueno y saludable, por lo tanto no tenga vergüenza de su enojo.

3.No ventile los trapitos sucios en público.

Hace algunos años me enteré de una fiesta de boda en el sur de California que terminó en desastre. En el medio de la fiesta, mientras trescientos invitados conversaban animadamente y recordaban viejos tiempos, la novia y el novio comenzaron una discusión bastante violenta. De repente, el novio tomó un trozo de la torta de bodas y lo lanzó en pleno rostro de la novia. De inmediato comenzó a volar comida por todas partes además de los golpes de puño que empezaron a verse entre los miembros de ambas familias, los amigos y demás invitados. Se armó un verdadero caos. Cuando llegó la policía, los novios habían desaparecido. Puede ser un ejemplo extremo, pero sirve para ilustrar los peligros de ventilar los trapitos sucios en público. No hay que discutir los asuntos privados frente a los amigos, la familia o los socios. Además, tampoco debe abrir su corazón en cuanto a ciertas cuestiones frente a amigos, padres o confidentes. Eso no hará más que herir a su pareja y no ayudará en nada a resolver el conflicto marital.

4.No se acorrale.

Muchas veces, nos enredamos en nuestras propias palabras y quedamos acorralados. Si no terminas con esto, llamaré a un aogadfo. Usamos frases y amenazas demasiado exageradas, amplias y dramáticas para controlar a nuestra pareja. Recurrimos a nuestro arsenal y salimos armados con algo que hasta el momento no habíamos sacado a relucir. Se suele decir que en el amor y en la guerra todo vale y no es así. Si hubiera un árbitro en el matrimonio, haría sonar el silbato o agitaría una bandera roja ante este tipo de táctica. No se acorrale. No se ponga en una postura de la cual no haya retorno.

5. No use la coartada de lo tortuga.

La tortuga, cuando encuentra un problema, se encierra en su caparazón, se agacha y se queda quieta. Muchos de nosotros actuamos como la tortuga ante el conflicto matrimonial. Nos encerramos en el silencio. Claro que un poco de silencio no viene nada mal. En ocasiones necesitamos recapacitar y pensar por un momento. Otras veces, necesitamos tomarnos un respiro o una tregua. Sin embargo, esas no son coartadas de tortuga. El que actúa como la tortuga piensa lo siguiente: Mi mantendré en silencio. No diré nada hasta que se disculpe o No voy a contestar hasta que él no conteste primero. De manera que ambos se acuestan a dormir, lo más separados que pueden, y tratan de ni siquiera tocarse entre sí.

Muchas veces nos negamos a enfrentar los pequeños conflictos del matrimonio. No queremos sacarlos a la luz y hablar de eso. Y con el paso del tiempo, esas piedrecitas se convierten en montañas. Así que, evite la coartada de la tortuga. Jamás descubrí una en un buen matrimonio .

6.No sea resentido.

Muchos de nosotros manejamos los conflictos basados en el resentimiento y exageramos las cosas. Tomamos una situación insignificante y la generalizamos de manera que la hacemos parecer como algo que ha existido desde el comienzo. Actuamos como la esposa que en medio de la pelea miró a su esposo y le dijo: Tienes todas las características de un perro, menos una. -¿Cuál?-
-Fidelidad. Resulta gracioso, pero exagerado. Es una exageración tremenda. Sin embargo, muchos de nosotros hacemos exactamente lo mismo cuando estamos enojados. Nos apoyamos en el resentimiento y nos permitimos salirnos completamente de control.

7.No use la relación sexual como arma.

Algunos usan la relaqción sexual como un elemento de castigo o recompensa. Pueden llegar a decirle a su pareja: No voy a tener relaciones sexuales contigo a menos que aclaremos las cosas. Lo que sucede cuando el sexo se usa para la manipulación es que toda la relación física se degenera. Muchos esposos se enojan o se deprimen porque sienten que tienen que ganarse la atención de la esposa. Dicha arma puede desencadenar una competencia de brazos. Tenga cuidado y preste atención a los “no” de los conflictos. Pasarlos por alto ha hecho que muchas parejas tomen un camino escabroso y desgarrador.

CUATRO FASES DEL SUFRIMIENTO

Cuando Manejamos el conflicto de manera equivocada, se comienzan a acumular las tensiones en el hogar hasta que avanzamos por las cuatro fases del sufrimiento. Cada una de estas fases puede conducir al matrimonio a un distanciamiento cada vez mayor.

1.EL CORAZÓN HERIDO

Todos conocemos algo de esta fase. Herimos y nos hieren. En ocasiones ha sido intencional y en otras, sin intenciones. Si somos sensibles, nos damos cuenta cuándo nuestro cónyuge se siente herido. Sabemos cuándo algo no marcha del todo bien ,cuando las cosas se han salido del carril. Ninguna persona casada puede afirmar que jamás se ha sentido herida. Si uno no presta atención a este sentimiento del corazón herido, se convertirá en otra cosa.

2.EL CORAZÓN DE HIELO

En esta segunda fase, puede que el esposo reconozca que su cónyuge tiene el corazón herido y comience a hablar con ella pero sin tentar resolver el conflicto. Se comunican pero sin poder resolver la cuestión. Por lo general, ese tipo de comunicación suena amable. La pareja suele actuar con indiferencia. Él se convierte en el Sr. Hielo y ella en la Sra. Impasible. El conflicto no me afecta. A medida que evitan el tema y el contacto entre ellos, se instala el corazón de hielo.

3.El corazón de piedra

La tercera fase representa un serio problema. Cuando uno tiene el corazón duro como piedra, entristece al Espíritu Santo. Uno tiene problemas para orar. Cuando usted no está en buenas relaciones con su cónyuge,¿cómo podría orar? El cielo parece estar bloqueado y Dios parece estar lejos. En la fase del corazón de piedra uno se vuelve duro como el metal. Mientras cumple con las formalidades, se pregunta si su matrimonio durará. Pueden aparecer todo tipo de conflictos pero su corazón estará tan duro y frío y tan ocupado en otra cosa que realmente no le importará.
4.El corazón indiferente
Lo opuesto al amor no es el odio sino la apatía. Es la indiferencia, esa actitud de nada mi importa. Con el correr de los años he aconsejado a muchas parejas. En varias ocasiones he escuchado a hombres que declaran amargamente cuánto detestan a su esposa, y también he escuchado a esposas que manifiestan lo mismo. Dicen que no toleran esto o que desprecian lo otro. Eso es trágico. Ylo peor de todo es que el matrimonio ha caído en picada hasta la cuarta fase por un conflicto insignificante.

CUANDO SE PRESENTA LA BATALLA

-Hable y escuche a Dios
-Intente comprender a su cónyuge
-Intente comprenderse usted mismo
-Converse con su pareja.
-No permita que el sol se ponga estando aún enojado
-Haga que la confesión y el perdón sean una prioridad

EL MANDAMIENTO: NO TE ENDEUDADRÁS

No habían terminado de sonar las campanas de boda cuando una joven pareja había decidido que necesitaban una casa más grande. Así fue que estos recién casados contrajeron una deuda hipotecaria enorme. Y no terminó allí.
Ambientes más espaciosos significó una mayor cantidad de muebles y lo último en equipamiento de todo tipo . También decidieron que su casa no se vería completa o no luciría como las demás de su zona si no contaba con un par de lujosos autos deportivos último modelo estacionados en la entrada.

Por último, creían haber alcanzado la apariencia, la imagen y a sentirse como una próspera pareja de buen nivel. Por supuesto que también como millones de otras parejas, se hundían cada vez más en las deudas.
Una noche, mientras disfrutaban de su enorme televisor de pantalla plana, vieron una publicidad que ofrecía la consolidación de las deudas. Llamaron al número que aparecía en pantalla y consolidaron todo el dinero que poseían en un nuevo préstamo sencillo de pagar. Como pensaban que su deuda se había reducido de forma mágica, agregaron más gastos a la vez que vivían gracias a las tarjetas de crédito. No hizo falta mucho tiempo para que esta pareja terminara en la bancarrota.

El estrés financiero sumado a los problemas en sus relaciones hizo que comenzaran a pelearse y a discutir acerca del dinero o la falta de este. ¿Le sorprende saber que terminaron divorciándose?El certificado de divorcio probablemente presente como causal la incompatibilidad. Esa es la palabra que se emplea en forma legal para indicar que una pareja no puede seguir junta. Cada vez que veo esa palabra, recuerdo a un hombre de Florida que me dijo que se divorciaba de su esposa por incomprabilidad. Él no tenía ingresos suficientes y ella no podía comprar todo lo que quería.

La relación entre los ingresos y la habilidad para encarar las compras es una buena manera de describir lo que sucede en muchos matrimonios. La mayoría de los divorcios se relacionan con conflictos de dinero y de ahí el mandamiento :No te endeudarás.

LAS TENSIONES QUE ACARREA EL DINERO

Muchas De las tensiones del matrimonio proviene del ámbito financiero, aunque en ocasiones se manifiesten de otro modo. Gran parte de los consejeros matrimoniales piensan que más de la mitad de las rupturas son a causa del dinero, ya sea por tener demsiado, por tener poco, por una mala administración, por tener grandes deudas, por los intereses y todo el resto.
Una universitaria le dijo a su amiga que se estaba por casar:”Espero que sean muy felices en su matrimonio”. A lo que la amiga respondió:”Estoy segura de eso. Durante el año que hace que salimos no hemos tenido ningún problema, a excepción del tema del dinero. Por eso hemos acordado que cuando nos casemos jamás hablaremos de dinero.”
En otras palabras”Seremos felices hasta que las deudas nos separen”.

UNA SOLUCIÓN SIMPLISTA

Muchas personas intentan dar solución al problema del dinero de manera simplista. Creen que si tuvieran más dinero, se solucionarían sus problemas. El caso de uno de los hombres más ricos de la historia echa por tierra ese mito. J. Paul Getty tenía más de cuatro mil millones cuando murió. Sin embargo, este hombre que se había casado cinco veces, comentó que envidiaba a las personas que disfrutaban de un buen matrimonio.
Para Getty su vida era los negocios. Una de sus esposas señaló no sin cierta mordacidad que los negocios eran su primer amor y que la riqueza no era más que un subproducto.
¿Qué podemos aprender de los errores de Getty para lograr un buen matrimonio? Parte de la respuesta es la comprensión de lo que es el dinero. Aquí caben dos palabras: mayordomía y presupuesto.

UNA PALABRA PARA LA VIDA COTIDIANA

No debemos nunca dejar la palabra mayordomía para el mundo de los vitrales. La mayordomía tiene que informarnos y dirigir nuestra vida cotidiana. Dejamos de entender lo que es el dinero y cómo se emplea cuando pensamos que es todo nuestro o que el 90% es nuestro y el 10% es el diezmo que corresponde a Dios. La realidad es que Dios es dueño de todo y nos da algo para que lo usemos durante un tiempo. Kios nos hace encargados o administradores de sus posesiones. La mayordomía se refiere a Dios como propietario y al ser humano como parte de esa sociedad. Que podamos cerrar la puerta a la tentación del materialismo no depende de cuánto dinero tengamos sino de la manera en que lo administramos. Si modificamos nuestra actitud posesiva por una actitud amplia de mayordomía estaremos cerrando la puerta a la tentación sobre las cosas materiales.

Las familias que replantean las prioridades disfrutan de una transformación notable. Si los esposos prometen lo siguiente: Hoy vamos a ajustar, recalcular, volver a planificar y a reprogramar nuestro presupuesto para poner a Dios en primer lugar, estarán construyendo un grueso muro que los separa de la tentación de las posesiones materiales que podrían destruir su matrimonio y su familia.

EL PRESUPUESTO 10-70-20

La segunda palabra, presupuesto, puede ayudar también a aliviar los problemas asociados con las finanzas. Existen muchos planes para administrar el dinero. Hace algunos años encontré uno que me pareció práctico. Es sencillo y sirve en la mayoría de los casos, salvo en aquellos con ingresos demasiado bajos o sumamente altos. Se le llama presupuesto 10- 70-20 y se trata de lo siguiente:

1. En primer lugar, tome la totalidad de su ingreso y descuente el diezmo y los impuestos relacionados con las ganancias. Varias personas me consultan si deben diezmar del ingreso bruto o del ingreso neto. Debemos recordar que la Biblia no dice que llevemos las primicias de los frutos, no los frutos con dos descuentos y las deducciones de impuestos aplicadas. Así que, diezme del bruto y por supuesto, pague los impuestos.
2. Tome el 10% de lo que le quedó luego de apartar el diezmo y los impuestos y ahorre o invierta esa cifra.
3. Emplee el 70% para las necesidades diarias.
4. Aplique el 20% restante para reducir sus deudas.
La clave es tratar de vivir con el 70% , en algunos casos donde das finanzas son un caos puede que le lleve algún tiempo corregir esa situación.

LA CODICIA

No hay nada que nos impulse tanto a meternos en deudas como la codicia. Puede definirse como bendiciones mal manejadas.

El deseo de acumular

Una pareja de la iglesia primitiva fue presa de la codicia y se desencadenó un desastre :Ananás y Safira. Dios había bendecido a ellos con una buena ganancia producto de la venta de unas tierras, pero ellos no estaban dispuestos a dar al máximo de sus posibilidades por la codicia. Quisieron conservar lo más que pudieron, si bien trataban de dar la falsa impresión de que estaban siendo tan generosos como podían. La codicia hace que muchos hombres y mujeres de hoy en día piensen que no pueden dar en la medida que podrían. Esa manera de pensar los hunde cada vez más en el pozo de las deudas, lo que se transforma en un motivo para no dar.

CÓMO LIBRARSE DE LA CODICIA

1. Aprenda a admirar sin desear.

Cuando vea algo que lo atrae en una vidriera, aprenda a mirarlo , sin la necesidad de comprarlo.

2. Aprenda a sacarse cosas de encima.

Aprenda a regalar cosas que valora. Eso ayuda a mantenerse libre de la codicia.

3.Aprenda a ser generoso para con Dios

Piensa que lo que inviertes en buenas obras a favor de otras personas vuelve en bendición para con tus hijos. Sí tenés la posibilidad de ayudar a un estudiante para que pueda terminar su carrera, cuando tu hijo necesitará una mano, habrá otro quien lo ayude.

4.Aprenda la realidad de la muerte con relación a las cosas.

La muerte marca el fracaso final de las cosas. Ppodemos andar ostentando nuestro dinero mientras andamos por este mundo, pero no podemos llevarnos nada.

EL PELIGRO DE RACIONALIZAR

Lo que llevó a Ananás y Safira al autoengaño fue la racionalización. Quizás pensaron que se merecían conservar la totalidad de la suma de dinero. Y con seguridad racionalizaron que nadie sabría cuál era la cifra exacta. Sin dudas, se refugiaron en la antigua excusa de que ese asunto no era más que cosa de ellos y de nadie más.
Cuando el dinero pasa de la mano al corazón, es ahí cuando uno corre verdadero peligro de caer en la trampa de las deudas. No caiga en esta misma trampa. Muchas parejas manifestaban al principio amor por Cristo y su iglesia, mas luego, cuando les llegó la prosperidad económica, racionalizaron su camino hacia sendas que los alejaron de Dios. Asegúrese de no caer en esa misma trampa.

ERRORES AL EJERCITAR LA MAYORDOMÍA

Ananás y Safira comenzaron a preguntarse cuánto podrían conservar para sí. Esa forma de pensar fue la que los condujo a la muerte. Deberían haber comenzado por preguntarse cuánto podrían dar por Cristo y su reino divino. Jesús dijo que debemos buscar primeramente el reino de Dios y que las cosas que necesitáramos vendrían como consecuencia .

Muéstreme una persona que tenga una comprensión adecuada en cuanto a las riquezas, las posesiones y el dinero y verá en él a una persona que comprende las cosas profundas de Dios. Por otro lado, cuando hallamos una persona que no es fiel con el dinero y que no tiene una visión bíblica de las posesiones sabremos que esa persona sufre de un grave problema espiritual.

Una pareja no debe inevitablemente meterse en deudas de tal forma que el matrimonio termine sofocado. Dios nos da a todos la oportunidad y la habilidad de manejar el dinero que Él nos da, de una manera que sea para la gloria de Dios y la bendición de los demás. A partir de hoy, usted puede elegir ser un buen mayordomo y que el dinero no es un dios para usted. A partir de entonces, las palabras de Jesús podrán bendecir su hogar de la misma manera que bendijeron el de un recaudador de impuestos: Hoy ha llegado la salvación a esta casa

ESTOS PRINCIPIOS FUERON DE GRAN BENDICION PARA MI MATRIMONIO Y ESPERO QUE PARA USTED TAMBIEN. BENDICIONES.

Jose CJoseCubillosubillos