Entrega es... Dejar caer los párpados y ver con el alma... Sellar los labios de momento, cuando el corazón habla... Otorgarle al cuerpo libertad de palabra... Sentirse volar aún sin alas... Dar todo sin guardarnos nada... Sentir que las estrellas están más cercanas... ... que tomamos la luna en una palma... ... que el fuego se inmola en nuestra mirada... ... que la sangre es torrente devenido en cascada... ... que la sed no se sacia entonces con agua... ... que el verbo se conjuga aunando almas... ... que gravita el sentimiento moleculizándose en lluvia... ... que es eterno el momento y su posterior calma... ... que no existe el vacío en la serenidad que aguarda...
Quisiera robarle al viento caricias arrebatadas a tu rostro y que en su viaje presuroso olvida son para mí. Quisiera que tu boca, fruto maduro y profano, posara en mí sus labios para saciar mi sed de ti. Quisiera que al silencio, en el que me refugia mi alcoba, sea tu voz la que lo viola diciéndome que estás allí. Quisiera de la memoria de tus manos ser duende o ser arcano y en el recuerdo de sus palmas sentir que mi piel llega a vivir. Quisiera en tu pupila ser el más bello paisaje, aquel que en un vagabundeo despierta mil sensaciones en ti. Quisiera que de las aguas en donde tu ser refleja rompieran mil burbujas y mi rostro tú veas ahí. Quisiera ser la copa donde bebe tu deseo, sorbo a sorbo en sosiego y en postrera gota explota. Quisiera de tu arcón rojo ser el más intenso latido, el que hace correr tu río y te recuerda que en ti vivo.
Como cada noche te reinvento… es mi boca la que modela tu cuerpo… redescubriendo en tu torso huellas de la última entrega… recorren mis dedos la humedad de tus labios… acerco los míos y bebo… más lo hago… más sed de ti tengo… me hundo en ti… exploro en tu cuerpo…te siento y me siento… la piel que arde… el fuego por dentro… las palabras silenciadas… el verbo que grita… tu aroma que me embriaga… tu sabor que me incita… guardo en mi pupila la expresión de tu rostro en ese preciso momento… en que no tienes edad ni tienes cuerpo… sólo tu alma sintiendo… piel con piel… corazones en un sólo alocado latido… y te susurro al oído… muy suave… muy quedo… casi sin aliento… y mi ser te renombra: pasión… delirio… deseo…….. y calla mi boca… se ahoga en tu pecho… temiendo que el viento se lleve nuestro secreto…
Cinco días, una semana, más… poco importaba el tiempo cuando separarnos significaba cada instante una eternidad. Obligados por las circunstancias debíamos alejarnos y esperar el siguiente y fugaz encuentro. Llegaste una madrugada, nos miramos en silencio, hicimos el amor… vencimos al destiempo… brotaron lágrimas de mis ojos entreabiertos. Cómo dolía esa separación.. Qué vacío quedaba mi lecho… En cada sueño te buscaba y no cabía más dolor en mi pecho. Tiempos de prueba… de batallar concreto.. Unidos en la distancia… por el más puro sentimiento. No pudieron las afrentas, del más crudo invierno, hacer mella en dos corazones que entregaron su juramento.
Llueve... y yo aquí... sola... aún en camisón. Con esta nostalgia de ti que me oprime... Subo el volumen de la música para no escuchar mis pensamientos. Te busco en la pantalla, navego en ese mar de rostros y letras. Necesito sentir que tú también me buscas entre ellos. Miro sin ver... busco tu espacio... donde tus ojos me miran fríos y no me dicen lo que quiero escuchar. Me baño en tus palabras, imaginando son para mí; intentando adivinar tu voz, inventándome caricias etéreas, desafiando espacios para encontrarme a tu lado... Pero estoy aquí... sola... llueve en mi rostro... y sigue lloviendo afuera.
Hazme el amor como sólo tú sabes hacerlo, porque conoces mi sensibilidad, cada centímetro de mi cuerpo. Sin prisa, pero sin pausa, ajenos a la medida tiempo. Con preámbulo libre y desenlace eterno.
Hazme el amor como sólo tú sabes hacerlo, con la suavidad de un ala y la inmensidad del cielo. Posa tus labios, bébeme en silencio, libera tus manos, explórame por completo. Provoca con tu boca de mis jadeos un concierto.
Hazme el amor como sólo tú sabes hacerlo, navega sin límites y sin sosiego. Haz de mi ser tu templo, donde se pone el sol y gravita el sentimiento.
Este vacío tan lleno de nada, trae recuerdos de noches olvidadas. Se hace presente tu ser ausente, un amor tan mío... nunca tan ajeno. Nítido evocar de tan velada vivencia, renacer de sensaciones de historia muerta. Despertar tempestuoso de calma aparente, rauda evocación de expiración lenta. Olvido imperfecto por motivación excelente. Final que debiera marcar recomienzo. Pasado pretendiendo volver a ser presente. Realidad manchada aparentando hoy inmaculado.
Ser no siendo... estar no estando... sintiendo lo sentido... negando lo innegable.
Amo mis ojos porque desde el primer día los vieron; porque los ven crecer, los ven volar. Porque día a día, ven cómo siguen evolucionando.
Amo mis oídos porque escucharon su primer llanto, su primer palabra. Porque los oyen decir mamá y su léxico seguir ampliando.
Amo mi boca porque ella los besa, porque les entrega cada palabra que de mi alma brota.
Amo mis brazos porque ellos los acunaron, los arropan, tienen las manos para secar sus lágrimas, los abrazan, los ayudan a levantarse. Y amo a mis piernas porque junto a ellos los ayudaron en sus primeros pasos.
Amo mi corazón porque habla cuando yo hablo de ustedes. Porque de tanto amor no cabe en mi pecho.
Amo mi piel porque tiene el sabor de sus besos, las huellas de sus caricias, el candor de sus pieles.
Amo mi vientre porque allí se gestó una maravillosa obra de amor.
Amo mis pechos porque se hincharon hasta el dolor para entregar su miel.
Amo mi alma porque de ella nace este sentimiento que me conmueve y las lágrimas que brotan por la emoción de tenerles.
Amo mi memoria porque ampara los recuerdos que de ustedes vienen.
Amo las palabras, los gestos, amo los medios que me permiten expresarles mi afecto.
Amo mi conciencia porque se enorgullece de sus logros, porque le pesa cuando me equivoco y le duele algún enojo.
Amo al hombre que me ayudó a perpetuar el amor en ustedes.
Amo mi olfato porque reconoce el aroma de cada uno.
Amo a Dios porque son parte mis tantas bendiciones.
Amo la vida que me permite acompañarlos.
Amo porque los amo, porque son invaluables seres.
Un pedazo de mí vive en ustedes... son sangre de mi sangre... y amaré, aún después de que mi alma vuele.