Uno se empecina en mirar las cosas contra corriente por una ególatra satisfacción de su rebelde intelecto que a fin de cuentas a nadie más le sorbe el pensamiento en las cambiantes conjeturas de una u otra parte ya que siendo bien semejantes, son todo lo contrario dando por sentado que uno divaga de lo cierto a lo inverosímil y no por ser verídico se puede dar por cierto pero mal que nos pese, esta carga no es importante por muchas vueltas que le demos a nuestra personal forma de auscultar las realidades palpables de esta contradictoria vida y así lo miremos del derecho o del revés, siempre llegaremos a la misma contradictoria apreciación de que aunque se cambien las perspectivas o la forma de analizar esta particular realidad... Las mujeres malas... son las que están más buenas...
En el trecho desde mi sueño a tu sueño, cual verbo ligero se perfila la esperanza de un camino trenzado a golpe de verso que traerá la luz de la naciente alborada.
Mientras te pienso y te echo de menos en el inexplicable y acomodado silencio de los gritos que germinan en los textos con el pálido rostro del efímero tiempo.
Para que oigas las razones de mis versos probando en tu piel el magno sentimiento que cale por tu alma y hasta tus huesos, dejo la ternura y pasión de un corto beso.
Mientras estaré esperando ese momento que llena mi razón en cada pensamiento, obligándome a creer que yo no te invento, siendo de mis letras el único destino cierto.
Es tan difícil separar la cruda realidad de los incorpóreos sueños que uno se volvería loco por la desesperanza de que un día tras otro camina por la nada y así es mal que nos pese pero soñamos para revelarnos de la cuerda razón que puebla las vidas vacías y no, no son la efímeras posesiones las que nos llevan a la plenitud ya que estas son volátiles como el propio tiempo y una vez que fenece, como mucho queda el recuerdo pero con este uno no vive ya que esta muerto en el pasado, lo que verdaderamente nos hace sentir vivos son las cosas mas sencillas, las que no tienen precio, las que se regalan con el alma, las que generan ilusiones y hace que caminemos por entre los muertos y sólo por eso uno sueña, aunque luego el sueño no sea cierto.
Y allí estábamos, frente a frente con nuestros silencios pero intensos diálogos de los ojos que por primera vez se encuentran sin las ataduras y limitaciones de la distancia o los quehaceres diarios.
Y allí estábamos, tú y yo tomados de la mano sintiendo por inicial vez los latidos de nuestros cansados corazones que se aceleraban al unísono en un frenético ritmo que hizo estremecer las pieles.
Y allí estábamos, dos extraños seres que si bien se amaban por entre las quimeras que viajan en el viento, nunca habían unido sus bocas en el cálido y real beso que calienta las pasiones del sentimiento.
Y allí estábamos, cuerpo a cuerpo, sin lluvia de estrellas que fantaseen las curtidas pieles, ni la mayor vestimenta que pudiera trastocar el efímero tiempo que nos perteneció sobre el blanco lecho.
Y allí estábamos vistiéndonos de nuestro desnudo sueño.