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DE ANGELES Y DEMONIOS
 

ESTE BLOG ES DE POESIA, VIVENCIAS, ANECDOTAS, CHISTES, Y DE TODO AQUELLO QUE TE HAGA SENTIR, PENSAR, REIR, LLORAR...NO HAY REGLAS, MAS QUE DE RESPETO MUTUO. BIENVENIDOS
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POESIAS DE AMOR Y DOLOR Jan 7, 2009 12:32 pm
Mood: NOSTALGICA, 459 Views
La playa y el mar
Vilma Novick Freyre


Lo contaron las aguas con su voz de inmensidad.
Lo repitieron las gaviotas con su rumor de aquí y allá.
También lo gritó la herrumbre de las anclas en profundidad.

" Hace mucho tiempo que la playa está enamorada del mar. "
Tibia y dorada lo espera sin poderlo conquistar.
Cada arena es un sueño que comienza a brillar para ese viajero incansable
con cambiante corazón de sal que viene...la acaricia... la viste de caracolas luego ...sin despedirse la deja húmeda...y se va...

En un silencio de arenas guarda, la playa, su dolor de amar.

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Carta a mi Corazón

Hola corazón, como estas? Esta bien no respondas, se que mal. Pero entiende que yo nada puedo hacer, todo esto me supera, es demasiado para mi, ella apareció en mi vida, como un trueno que surge de una tormenta, rápido, sin darme la posibilidad de cuidarte, pero no sufras yo algo haré por ti, esto es raro para mi , te veo sufrir, pero no te desalientes tu eres fuerte corazón, mi esperanza algo me dice, algo estas por recibir, esos ojos que yo miro, algo tienen para mi, de eso estoy seguro, solo que me cuesta decidir, sufro yo o sufres tu por mi, te juro corazón de esa boca veo salir, cual viento de primavera, bellas palabras de amor, no te contentes con tu llanto, ve por ella , lúchala.
No entristezcas, se fuerte, ayúdame a vivir este sueño, que conocí, si solo pudieras verla corazón, ella es bella, tiene la dulzura de la madre que alimenta al hijo, la ternura, de mil te quiero, esos ojos no miran, desparraman resplandor, sus manos se mueven como buscando compañía, quizás buscándote están? Solo espero corazón, que todo esto que hoy te escribo, ella lo pueda leer.
Aguanta mi chiquito solo falta un poco mas, es tan grande el amor que tu le das, que seguro no lo dejara escapar, ella sabe que nunca nadie la amara como tu, corazón, me comprometo a endulzarle los oídos con mis palabras, a adornarle la mirada de cosas bellas, a sentir su piel, suave como pétalo de flor, pero tu corazón júrame que nunca dejaras que su amor, este lejos de mi.
Ponte bien mi corazón, te necesito fuerte, vamos por ella , nos espera una dura lucha, con mucho dolor, pero cuantas luchas de mucho dolor pasaría si me dijeran que luego tendría su amor, estoy dispuesto a sufrir, no me importa cuanto.
Corazón una cosa mas te pido, esa cosa es perdón, no te quiero hacer sufrir, pero entiende, ella es todo para mi.

30-05-2001
Marcos


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DICEN QUE PARA AMAR

Con la lámpara intacta de Alfonsina
te busco en las orillas de la noche.
La vida me saluda desde un coche
y tu amor se detiene en cada esquina.
No quiero consultar a una adivina
ni pinchar tu retrato con un broche.
Te di mi corazón y en mi derroche
planté un rosal y coseché una espina.
Porque existir es respirar un poco
cruzando el Himalaya sin patines
y llegarse hasta Marte en tren expreso.
Dicen que para amar hay que estar loco,
regalar una estrella a los delfines
o mandarle una carta a cualquier preso.

Ma. de la Fe
Álvarez


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Poema para el amor, que cura el dolor!

Mariposa alegre de lindo cantar,
alitas de oro, con vos quiero estar
Dejaste una huella, en mi corazón
me acuerdo, te busco, con mucho dolor.
Vivo en cuento contado por vos
un cuento alegre, de triste final
Déjame una vez acercarme a tu amor
carita bonita, ojitos de sol.
Si el no te quiso y yo siempre te ame
maldito egoísmo, no te puedo compartir.
Tus manitos frías, buscan calor,
precisan de eso, precisan amor.
Rulitos contentos , bailando al compás
de latidos preciosos de mi corazón
Mariposa que amas, alarga tus alas
y vuela hasta acá.
Mis ojos te miran, buscándote están
los tuyos se alejan como queriendo escapar.
Mi boca ,la tuya esperando esta,
chiquita bonita déjate besar.
Espero ese día , donde escuche tus vos
diciéndome hola, se cabo tu dolor.
Y solo ese día , te juro por dios, dormiré
tranquilo sabiendo que soy, un simple hombre,
pero entregado a tu amor.

Marcos 15-5-2001

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QUIERO SER EN TU VIDA

Quiero ser en tu vida, algo mas que un instante,
algo mas que una sombra y algo mas que un afán.
Quiero ser en ti mismo una huella imborrable y un
recuerdo constante y una sola verdad.

Palpitar en tus rezos con temor a abandono. Ser
en todo y por todo complemento de ti. Una sed
infinita de caricias y besos, pero no una costumbre
de estar cerca de mi.

Quiero ser en tu vida, una pena de ausencia y un
dolor de distancia y una eterna amistad. Algo mas
que una imagen y algo mas que el sueño que
venciendo caminos llega, pasa y se va ....

Ser el llanto en tus ojos y en tus labios la risa,
ser el fin y el principio, la tiniebla y la luz y
la tierra y el cielo .... y la vida y la muerte.
Ser igual que en mi vida has venido a ser tu ....

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HISTORIAS PARA REFLEXIONAR... Jan 7, 2009 12:09 pm
Mood: PENSATIVA, 387 Views
VIVIENDO EL PRESENTE

Hoy te cuento un cuentito.... de un pescador que bajaba cada noche a la playa para tirar su red...
Nuestro amigo sabía que los peces se acercan a la orilla cuando sale el sol, por eso siempre colocaba su red antes del amanecer.

En esta noche que te cuento, como hacía siempre, con los pies desnudos y la red medio extendida se mete en el agua, cuando siente que su pie golpea contra algo muy duro en el fondo.
Toquetea y descubre que se trata de una bolsa con algo parecido a unas piedras en su interior.
Y piensa ‘quien es el loco que tira estas cosas en la playa?’. Y se corrige ‘en mi playa!!’.
‘Y encima yo soy tan distraido que cada vez que entre me tropezaré de nuevo…’
Así que deja de tender la red, se agacha, agarra la bolsa y la saca del agua .
Está todo muy oscuro, y quizás por eso, cuando vuelve de nuevo a su labor se lleva por delante otra vez la bolsa con las piedras que estaba ahora sobre la arena.
Así que cabreado saca su cuchillo y abre la bolsa y tantea. Hay unas cuantas piedras del tamaño de pequeños pomelos pesados y redondeados.
El pescador vuelve a pensar ‘quien será el idiota que embolsa piedras para tirarlas al agua??’.

Instintivamente toma una, la sopesa en sus manos y la arroja al mar.
Unos segundos después siente el ruido de la piedra que se hunde a lo lejos. ¡Plup!.
Entonces mete la mano otra vez y tira otra piedra. Nuevamente escucha ¡Plup!
y tira para el otro lado ¡Plaf!. Y luego lanza dos a la vez y siente ¡plup-plup! Y trata de tirarlas más lejos y de espaldas y con toda su fuerza ¡Plup-plaf!
Y se entretiene, escuchando los diferentes sonidos, calculando el tiempo y probando de a dos, de a una, a ojos cerrados, de a tres…tira y tira las piedras al mar.
Hasta que el sol empieza a salir.

El pescador palpa y toca una sola piedra dentro de la bolsa. La última.
Entonces se prepara para tirarla más lejos que las demás.
Y cuando estira el brazo hacia atrás para darle fuerza al lanzamiento el sol empieza a alumbrar y él ve que en la piedra hay un brillo dorado y metálico que llama la atención.
El pescador detiene el impulso y la mira. La piedra refleja el sol entre el moho que la recubre.
El hombre la frota como si fuera una manzana, contra su ropa, y la piedra empieza a brillar más todavía.
Asombrado empieza a frotarla y a limpiarla con la arena, el agua y su camisa, hasta descubrir atónito que la piedra es de oro puro.
Una piedra de oro macizo del tamaño de un pomelo.

Y su alegría se borra cuando piensa que esta piedra es seguramente igual las otras que tiró.
Y piensa ‘qué tonto he sido!! Tuve entre mis manos una bolsa llena de piedras de oro y las fui tirando fascinado por el sonido estúpido que hacían al caer al agua.'
Y empieza a lamentarse y a llorar por las piedras perdidas y piensa que es un desgraciado, que es un pobre tipo, un estúpido, un idiota…
Y empieza a pensar como recuperar todo el oro que perdió...si entrara y se consiguiera un traje de buzo y si fuera por abajo del mar, si fuera de día, si trajera un equipo de buzos para buscarlas, y llora más todavía mientras se lamenta a gritos…

Entonces el sol termina de salir. Y él se da cuenta!
Se da cuenta de que todavia tiene la piedra, se da cuenta de que el sol podría haber tardado un segundo más o él podría haber tirado la piedra más rápido, de que podría no haberse enterado nunca del tesoro que tiene entre sus manos.
Se da cuenta finalmente de que tiene un tesoro, y de que este tesoro es en sí mismo es una fortuna enorme para un pescador como él.
Y se da cuenta de la suerte que significa poder tener el tesoro que todavia tiene.

‘Ojalá podamos ser sabios para no llorar por aquellas piedras que quizás desprevenidamente desperdiciamos, por aquellas cosas que el mar se llevó y tapó, y podamos, de verdad, prepararnos para ver el brillo de las piedras que tenemos y disfrutar en el presente eterno de cada una de ellas…’

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Instantes
Jorge Luis Borges


Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

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LA MARIONETA

Si por un instante Dios se olvidara
de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen,
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna.
Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...
No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
Sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por vez primera, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.

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Por qué el perro no podía beber

Por qué el perro no podía beber
Le preguntaron a Shibli:
- ¿Quién te guió en el camino?
Contestó:
- Un perro.
Un día lo encontré casi muerto de sed a la orilla del río. Cada vez que veía su imagen en el agua, se asustaba y se alejaba creyendo que era otro perro.
Finalmente, fue tal su necesidad que venciendo su miedo se arrojó al agua; y, entonces, “el otro perro” se esfumó. El perro descubrió que el obstáculo era él mismo y la barrera que lo separaba de lo que buscaba había desaparecido.
De esta misma manera, mi propio obstáculo desapareció cuando comprendí que era mi propio ser.
Fue la conducta de un perro lo que me señaló por primera vez el Camino.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (2000)
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FABULAS...MORALEJAS... Jan 7, 2009 12:16 pm
Mood: PREOCUPADA, 1013 Views
¿Cómo Sabes?
Autor Desconocido


Hace muchos años, en una pobre aldea china vivía un labrador con su hijo. Su único bien material, aparte de la tierra y de la pequeña casa de paja, era un caballo que había heredado de su padre. Un buen día el caballo se escapó, dejando al hombre sin animal para labrar la tierra. Sus vecinos —que lo respetaban mucho por su honestidad y diligencia— acudieron a su casa para decirle cuánto lamentaban lo ocurrido. Él les agradeció la visita, pero preguntó:
—¿Cómo podéis saber que lo que ocurrió ha sido una desgracia en mi vida? Alguien comentó en voz baja con un amigo:
«Él no quiere aceptar la realidad, dejemos que piense lo que quiera, con tal que no se entristezca por lo ocurrido».
Y los vecinos se marcharon, fingiendo estar de acuerdo con lo que habían escuchado.
Una semana después, el caballo retornó al establo, pero no venía solo: traía una hermosa yegua como compañía. Al saber eso los habitantes de la aldea alborozados, porque sólo ahora entendían la respuesta que el hombre les había dado, retornaron a casa del labrador para felicitarlo por su suerte.
—Antes tenías sólo un caballo, y ahora tienes dos. ¡Felicitaciones!—dijeron.
—Muchas gracias por la visita y por vuestra solidaridad —respondió el labrador. ¿Pero cómo podéis saber que lo que ocurrió es una bendición en mi vida?
Desconcertados, y pensando que el hombre se estaba volviendo loco, los vecinos se marcharon, comentando por el camino:
«¿Será posible que este hombre no entienda que Dios le ha enviado un regalo?».
Pasado un mes, el hijo del labrador decidió domesticar la yegua. Pero el animal saltó de una manera inesperada, y el muchacho tuvo una mala caída rompiéndose una pierna. Los vecinos retornaron a la casa del labrador, llevando obsequios para el joven herido. El alcalde de la aldea, solemnemente, presentó sus condolencias al padre diciendo que todos estaban muy tristes por lo que había sucedido. El hombre agradeció la visita y el cariño de todos. Pero preguntó:
—¿Cómo podéis vosotros saber si lo ocurrido ha sido una desgracia en mi vida?
Esta frase dejó a todos estupefactos, pues nadie puede tener la menor duda de que un accidente con un hijo es una verdadera tragedia. Al salir de la casa del labrador, comentaban entre sí:
«Realmente se ha vuelto loco; su único hijo se puede quedar cojo para siempre y aún tiene dudas de que lo ocurrido es una desgracia».

Transcurrieron algunos meses y el Japón declaró la guerra a China. Los emisarios del emperador recorrieron todo el país en busca de jóvenes saludables para ser enviados al frente de batalla. Al llegar a la aldea, reclutaron a todos los jóvenes excepto al hijo del labrador que estaba con la pierna rota. Ninguno de los muchachos retornó vivo. El hijo se recuperó, los dos animales dieron crías que fueron vendidas y rindieron un buen dinero. El labrador pasó a visitar a sus vecinos para consolarlos y ayudarlos ya que se habían mostrado solidarios con él en todos los momentos. Siempre que alguno de ellos se quejaba el labrador decía:
—¿Cómo sabes si esto es una desgracia? Si alguien se alegraba mucho, él preguntaba:
—¿Cómo sabes si eso es una bendición?
Y los hombres de aquella aldea entendieron que, más allá de las apariencias, la vida tiene otros significados.

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El Cuento de la Fresa
Jorge Bucay


Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble.
Entonces encontró una planta, una Fresa, floreciendo y más fresca que nunca. El rey preguntó:
—¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
—No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresas. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresa de la mejor manera que pueda."
Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mírate a vos mismo. No hay posibilidad de que seas otra persona. Podéis disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podéis marchitarte en tu propia condena...

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La Vasija de Agua Desvencijada
Autor Desconocido.


Un aguatero en la India tenía dos grandes vasijas, cada una colgaba de cada extremo de un palo que llevaba a través del cuello. Una de las vasijas tenía una rajadura en ella, y mientras que la otra estaba perfecta y siempre entregaba una porción completa de agua al final de una larga caminata desde el arroyo a la casa del patrón, la vasija desvencijada llegaba solamente medio llena. Por dos años enteros esto pasó diariamente, con el aguatero entregando solamente una vasija y media de agua al patrón de la casa. De hecho, la vasija perfecta estaba orgullosa de sus logros, perfectos para el final al cual había sido hecha. Pero la pobre vasija desvencijada estaba avergonzada de su propia imperfección, y miserable de que era capaz de solo lograr la mitad para lo que había sido hecha.

Después de dos años de lo que percibió como una amarga falla, habló al aguatero un día por el arroyo. "Yo estoy avergonzada de mi misma, y quiero disculparme con Usted." "¿Por qué?," preguntó el aguatero. "¿De qué está avergonzada?" "He sido capaz, por estos dos años pasados, de entregar solamente la mitad de mi carga porque esta rajadura en mi costado causa que el agua se fugue hacia afuera a lo largo de la vía hasta el regreso a la casa de su patrón. A causa de mis fallas Usted ha tenido que hacer todo este trabajo y no consigue el valor completo de sus esfuerzos," la vasija dijo. El aguatero se sintió triste por la vieja vasija desvencijada, y en su compasión dijo, "Como retorne a la casa de mi patrón, quiero que note las hermosas flores a lo largo del camino."

Evidentemente, a medida que fueron escalando el monte la vieja vasija desportillada notó al sol calentando las hermosas flores silvestres al lado del sendero, y esto la alegró algo. Pero al final de la senda, aún se sintió mal porque estaba fugándose la mitad de su carga, y de nuevo se disculpó ante el aguatero por su falla. El aguatero dijo a la vasija, "¿Notó que había flores solamente en su lado de la vía, pero no en el lado de la otra vasija? Eso era porque yo siempre he sabido de su falla, y saqué provecho de ella. He plantado semillas de flores en su lado del camino, y cada día mientras que caminamos de regreso del arroyo, Usted las ha regado. Por dos años he estado recogiendo estas hermosas flores para decorar la mesa de mi patrón. Sin ser de la forma como es, él no hubiera tenido esta belleza para agraciar su casa."

Moraleja: Cada uno de nosotros tenemos nuestra propias y únicas fallas. Todos somos vasijas desportilladas. Pero son las rajaduras y fallas que cada uno de nosotros tenemos las que hacen las vidas juntas muy interesantes y remuneradoras. Solo tienes que tomar a cada persona por lo que ella es, y mirar lo bueno en ella. Hay cantidad de bondad allá. ¡Hay cantidad de bondad en nosotros! Bienaventurados los flexibles, por que ellos no se doblan fuera de forma. ¡Recuerda apreciar a todas las diferentes personas en tu vida! O como nos gustaría pensarlo ——si no hubiera sido por las vasijas desvencijadas en nuestras vidas hubieran sido muy aburridas y nada tan interesantes ... Gracias a Ustedes, todas mis vasijas desvencijadas amigas.

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La Antigua Vasija de Cerámica
Autor Desconocido


Contaba el Maestro en cierta ocasión la historia de una antigua vasija de cerámica de valor inestimable por lo que había pagado una fortuna en una subasta pública. La vasija había sido usada durante años por un mendigo que acabó sus días en la miseria, totalmente ignorante del valor de aquel objeto con el que había pedido limosna.

Cuando un discípulo preguntó al Maestro qué representaba aquella vasija, el Maestro le dijo: "A ti mismo".

El discípulo le pidió que se explicara, y el Maestro prosiguió: "Tú centras toda tu atención en el insignificante conocimiento que adquieres de los libros y de los maestros. Sería mejor que le prestaras más atención a la vasija en la que lo guardas".

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La Ermita
Autor Desconocido


El viejo Haakon cuidaba cierta Ermita. En ella se veneraba un crucifijo de mucha devoción. Este crucifijo recibía el nombre, bien significativo, de "Cristo de los Favores". Todos acudían allí para pedirle al Santo Cristo. Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló ante la imagen y le dijo:
—"Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en La Cruz." Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Sagrada Efigie, como esperando la respuesta. El Crucificado abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras:
—"Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición."
—"¿Cuál, Señor?", preguntó con acento suplicante Haakon.
—"Es una condición difícil", dijo el Señor.
—"Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor", respondió el viejo ermitaño.
—"Escucha: suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar siempre silencio". Haakon contestó:
—"Os, lo prometo, Señor". Y se efectuó el cambio. Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño colgado de cuatro clavos en la Cruz.
El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada. Los devotos seguían desfilando pidiendo favores. Pero un día llegó un rico, después de haber orado dejó allí olvidada su cartera. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la cartera del rico. Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla pensó que el muchacho se a había apropiado. El rico se volvió al joven y le dijo iracundo:
—"¡Dame la bolsa que me has robado!". El joven sorprendido, replicó:
—"No he robado ninguna bolsa".
—"No mientas, ¡devuélvamela enseguida!.
—"Le repito que no he cogido ninguna bolsa", afirmó el muchacho.
El rico arremetió, furioso contra él. Sonó entonces una voz fuerte:
—"¡Detente!" El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, gritó, defendió al joven, increpó al rico por la falsa acusación. Este quedó anonadado, y salió de la Ermita. El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje. Cuando la Ermita quedó a solas Cristo se dirigió a su siervo y le dijo:
—"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio".
—"Señor", dijo Haakon, "¿cómo iba a permitir esa injusticia?" Se cambiaron los oficios. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño que quedó ante el Crucifijo. El Señor, clavado, siguió hablando:
—"Tú no sabías que al rico le convenía perder la bolsa pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal. Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida. Tú no sabías nada. Yo sí sé. Por eso callo". . . Y la sagrada imagen del crucificado guardó silencio.

¡Cuántas veces pretendemos dirigir nuestro destino creyendo que es lo mejor para nosotros!. Sólo Dios sabe lo que es mejor para nosotros. Hay que aprender a aceptar su Santa voluntad, aunque a veces no la comprendamos.

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COMPARTIR Dec 27, 2008 5:29 pm
Mood: feliz, 523 Views



Una pareja de ancianos entró a un local de Mac Donalds y se sentó junto a una mesa donde unos jóvenes estaban cenando.
El anciano se acerco a la caja e hizo su pedido.
Luego, desenvolvió la hamburguesa, la corto por la mitad y puso una mitad junto a su esposa, con mucho cuidado, contó todas las patatas fritas e hizo lo mismo.
Metió dos pajillas dentro del refresco y lo puso entre él y su esposa.
El anciano empezó a comer su media hamburguesa, la gente, se los quedó mirando con compasión.
Un joven se les acerco, y educadamente les ofreció comprarles otra ración de comida.
Él anciano, respondió que no se molestara, que estaban acostumbrados a compartirlo todo.
La gente, se dio cuenta de que la anciana no había probado bocado, solo miraba como comía su marido, y de vez en cuando, bebía un poquito del refresco.
El joven se acerco otra vez y les repitió su oferta.
Esta vez fue la anciana la que le explico que no, que ellos estaban acostumbrados a compartir todo.
El joven le pregunto a la anciana:
-¿Y ud… que está esperando?.
¡¡¡¡LOS DIENTES…!!!
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EL SOÑADOR Feb 25, 2009 11:20 pm
Mood: intimate, 350 Views



Era una noche oscura
y caminando por la luna
dando saltos de locura
se encontró el dulce amor
que puso fin a su dolor
dolor que había hecho
de su vida una amargura.

La beso antes de hablar
beso sus labios dulces
por no poder su corazón besar
Y haciendo el amor
por el amor de amar
ella quiso algo susurrar
pero con otro beso sus palabras calló
porque prefería no saber con seguridad
prefería imaginar lo que decía
y besándola un poquito más allá, le dijo:

“Te quiero”- Yo también, mi amor.
-Te he querido toda la vida.
Con eso se pusieron a volar
en el espacio frío
en el calor urgente del amor
él perdido en sus ojos
sin poder salir de ahí.

Cielo azul que son
la tomó entre sus manos
y de una vez entonces,
le besó el corazón.
“Te llamas cielo”
él le dijo a ella
y para mi alma tú eres Dios
por ti yo vivo
por ti llegué hasta aquí
en ti yo creo
y sin ti no podré vivir
te amo totalmente
con todo lo que es mi ser
y sin tu amor, mi cielo
ninguna luz podría haber.

Entonces lo besó ella a él
y con su cara
entre sus manos de mujer
se comenzó el cielo a abrir
“Te llamas soñador”
y para mí eres la esperanza
de encontrar un mundo
con amor.

He sido siempre tuya
como lo es la luna y el dolor
pero, tú sabes que no existo
sino aquí, dentro de ti
Así que olvida que me amaste
para que tu corazón
no lata en vano por amar
a un cielo que no podrá
jamás tocar.

Con eso, lo dejó.
A vivir su vida otra vez
sin poder volverla a ver.
Lo dejo terminar su andar
a seguir su camino hacia el soñar
pero esta vez con el calor por dentro de su ser
que por un instante, aunque en sueño, pudo amar

ESTA POESIA ES DE PEPO, UN AMIGO, RELAMENTE BELLISIMA...
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EL PORTERO DEL PROSTIBULO - JORGE BUCAY Feb 17, 2009 1:21 pm
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EL PORTERO DEL PROSTIBULO

No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque sus padres había sido portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre.
Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.
Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.
Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.
Al portero, le dijo: A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.
El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero.....
Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - pero yo... yo no sé leer ni escribir.
¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...
Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...
No lo dejó terminar.
Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte.
Y sin más, se dio vuelta y se fue.
El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a sí casa, por primera vez desocupado. ¿Qué hacer?
Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.
Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada.
Tenía que comprar una caja de herramientas completa.
Para eso usaría una parte del dinero recibido.
En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra.
¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha.
A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.
Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.
Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como
me quedé sin empleo...
Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
Está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.
Hagamos un trato - dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.
Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días...
Aceptó. Volvió a montar su mula.
Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?
Sí...
Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.
El ex - portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
"...No todos disponemos de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes.
La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.
Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.
Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón.
Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primer ferretería del pueblo.
Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.
Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.
Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos.
Y luego, ¿por qué no? Las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos.....
Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región.
Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría además de lectoescritura, las artes y loas oficios más prácticos de la época.
El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:
Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela.
El honor sería para mí - dijo el hombre -. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.
¿Usted? - dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo - ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?
Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma -. Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería portero del prostíbulo!.

marian23651
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MUJERES DE 40 Y PICO Feb 17, 2009 1:17 pm
Mood: cheerful, 372 Views
Soy una mujer de cuarenta y pico

Las de cuarenta y pico
Desafiamos día a día al espejo.
Aprendimos a encontrar
el verdadero brillo
de la mirada
que se oculta
bajo las párvulas pestañas.

Nuestra verdadera belleza
viene del equilibrio
De haber dudado
para encontrar certezas
de haber llorado
para descubrir la risa
Esa que nace desde adentro
y no aquella
que es el gesto
de mostrar los dientes
o estirar los labios.

Las mujeres de cuarenta y pico
nos hemos parido,
después de un ensayo
prolongado de situaciones
que duró nada más
y nada menos
que cuarenta años

Y debutamos exitosas
en la vida
cuando comprendimos
el verdadero valor
de ser maduras,
y porque madurez
siempre es sinónimo de belleza.

¿Quién dijo que la vida
empieza a los veinte años?
Sepan jóvenes,
que la vida
empieza a los cuarenta.

Autora: Claudia Isabel Lonfat
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ALZHEIMER...MUY SERIO, PERO CON UN TOQUE DE HUMOR... Feb 17, 2009 1:04 pm
Mood: okay, 330 Views

ALZHEIMER[/B]

Es un gran mostruo, pero nada cuesta hacer los ejercicios propuestos. El hemisferio derecho del cerebro, le va a agradecer...

"Gimnasia para el cerebro"

El simple hecho de cambiar de mano para cepillar los dientes, contrariando su rutina y obligando la estimulación del cerebro, es una nueva técnica para mejorar la concentración, entrenando la creatividad y la inteligencia y así realiza un ejercicio de Neuróbica.
Un descubrimiento dentro de la "Neurociencia ", revela que el cerebro mantiene capacidad extraordinaria de crecer y mudar el padrón de sus conexiones. Los autores de este descubrimiento, Lawrence Katz y Manning Rubin (2000), revelan que Neuróbica, o la "aeróbica de las neuronas" es una nueva forma de ejercicio cerebral, proyectada para mantener al cerebro ágil y saludable, creando nuevos y diferentes padrones de actividades de las neuronas de su cerebro.
Cerca de 80% de nuestro día a día, está ocupada por rutinas, que a pesar de tener la ventaja de reducir el esfuerzo intelectual, esconden un efecto perverso: limitan al cerebro.
Para contrariar esta tendencia, es necesario practicar ejercicios "cerebrales", que hacen a las personas pensar solamente en lo que están haciendo, concentrándose en esa tarea. El desafío de Neuróbica, es hacer todo aquello contraria a la rutina, obligando al cerebro a un trabajo adicional.
Alguno de los ejercicios:
- Use el reloj en el pulso contrario al que normalmente lo usa;
- Cepíllese los dientes con la mano contraria al de costumbre:
- Camine por la casa, de espalda (en la China, esta rutina lo practican en los parques);
- Vistase con los ojos cerrados;
- Estimule el paladar con cosas diferentes;
- Vea las fotos, de cabeza para abajo (o las fotos, o usted);
- Mire la hora, en el espejo;
- Cambie de camino para ir y volver del trabajo;
- Muchos otros, dependiendo de su inventiva.
La idea es cambiar el comportamiento de rutina. Tiente hacer algunas cosas diferentes, con su otro lado del cerebro, estimulándolo de esa manera. ¡Vale la pena probar!
¿Que tal si comienza practicando ahora, cambiando de mano el manejo del Mouse y enviando ahora a sus amigos, este mensaje… usando el Mouse, con la otra mano?

Sigan las instrucciones, se lo recomiendo. Aunque yo tuve algunas dificultades, a saber:

* Cambié el reloj de muñeca y cada vez que me preguntan la hora y miro automáticamente la muñeca izquierda, me ponen cara de "¿éste es pelotudo o tiene Alzheimer?".
* Intenté manejar el cepillo de dientes con la zurda: lo agarré por las cerdas y le puse pasta a la punta de plástico. Me quedaron las encías a la miseria.
* Caminé de espaldas por mi casa (cuando no había nadie, claro, para que no me tomen por pirunchi), pisé un juguete de mis nietas y me fui al carajo. Tuve que esperar que regresara mi mujer para que me ayudase a levantarme. ¡Me cago en los chinos!
* Me vestí con los ojos cerrados: me puse el calzoncillo que me había quitado la noche anterior (duermo en bolas) y que había dejado para lavar (y bien que lo necesitaba…), y me calcé mocasines de distinto color.
* Quise estimular el paladar con cosas diferentes y me agarré un pedo morboso con grappa Chisotti.
* Si pudiera ponerme de cabeza laburaría en un circo, así que intenté girar 180 grados las fotos de la compu, pero como, en cumplimiento de estas sanas directivas, manejé el mouse con la puta zurda, borré gran parte del archivo de fotos (¡mi hija me va a matar!).
* Casi ni veo la hora en mi reloj... ¡y pretenden que la mire en el espejo!
* Me equivoqué, y en lugar de cambiar de camino para ir y volver del trabajo, cambié de lugar de trabajo. Fui al anterior y me sacaron cagando.
* Por último, mandé este mensaje tratando de dominar el puto ratón con la reputa zurda e incluí en la lista por error a todo el Directorio de la empresa. Al rato me llamó mi gerente para preguntarme si siempre fui así de pelotudo o si estoy haciendo un master.

ES GENIAL!!! UN POCO DE HUMOR Y DESPARPAJO, ANTE UN TEMA TAN SERIO...
MI AMIGO JUAN, QUIEN ME LO ENVIO, ES REALMENTE GENIAL!!!!
POR ESO QUIERO COMPARTIRLO CON TODOS UDS.
BESOTES
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El amor, el olvido...la nostalgia... Feb 4, 2009 10:08 pm
Mood: filosofica, 377 Views

CAMBIA...TODO CAMBIA

Han pasado varios meses quizás semanas, posiblemente sólo un par de horas…pero como haya sido he logrado al fin darme cuenta que soy libre en un contexto brutal y sentencioso, he de haberme perdonado por hallarme de espaldas a la puerta que se cierra tras de mí, dejando atrás mi atesorada y frágil “juventud”, así de simple… dejada, emancipada como un volantín a las pailas, como grano de arena ínfimo en la playa más inmensa del mundo que se vuela con tan solo un soplido. “Un día de estos estaré dispuesta de verdad”, me dije cuando resolví gastar menos tiempo en recibir y más en compartir (si, yo la misma pedante y egoísta), y así estúpidamente dilatar el camino que me lleva a toda prisa a donde han ido mis sueños y a donde he de terminar, aceptando, dejando, cambiando, todo por tocar eso que algunos llaman “madurar” y de algún modo crecer y fundar las tierras en la que pasaré el resto de mis años, conjugando pero ésta vez en pretérito imperfecto quizás qué verbo. Y dejar de escribir la “misma manoseada historia”, aquella peculiar fábula invendible, que no indica nada concreto, pero así es como me lograba expresar, los que me conocen lo entenderán y aunque estoy segura que quien me pueda leer en este sitio más de una vez ha pensado que perdí el juicio, como asimismo e perdido otras cosas más agravantes, entre otras, mis quimeras a un costo desgarrador y violento. Si, como aquella canción que un día dediqué con imprudencia y sin medirme el corazón. Pero, ciertamente no es de lo quiero hablar hoy.

Hubo una explosión a nivel fisiológico, estalló/me la neurona disociada y me perdí, pero luego me encontré pasándome majaderamente por el ojal de una aguja (si, otra vez), a diferencia que esta vez traté de redimirme y sopesarme, entonces no hallé mejor cosa que caminar y además correr, luego de eso ya no podía parar, si eh! a lo Forest Gump. Luego de exonerar mis actos involuntarios, torpes e ignorantes, miré hacia atrás y haciéndome “la lesa” (lo cual me costó muchísimo, cof-cof) retrocedí al punto de partida, sí, al estallido y resolví que nada es tan traumático como para no poder sobrellevarlo y que si era parte de mi evolución desprenderme de la ya interfecta neurona deficiente, no debía hacer otra cosa que asumir mi crecimiento y en eso estaba, cuando la puerta se cerró tras mi espalda dejando mi pasado inmediato quizás en qué purgatorio.

Al cumplir años le tomé el diámetro a mi boca y desenvolví amargamente el regalito que me correspondía, que me regalaba contento y feliz el patético y grandioso paso de los años, no era muy ostentoso pero lo asimilé y lo multipliqué por mis muchas carencias. Cumplir años no es fácil y menos aún cuando cumples 30 (si, maldita sea “treinta”)y por más que “no se te noten” (como dicen los que me quieren) Ahí están, sacando las cuentas por mi, haciéndome creer en lo que antes no creía y haciéndome escéptica a otras, como si alguna vez alguien me hubiese heredado credos poderosos por deber o por pena o por lo que fuese socialmente tolerable. Le quité el corazón a mis palabras y le sume razón a mis sentimientos, y como si esto fuera poco dejé de juzgarme tanto por tan poco.

Mi tiempo y mis sueños se están dado la mano, reconciliándose y yo aquí aparentando una cara de astucia (esa si me sale bien), con menos corazón y más razón, con más prudencia y menos carencia, haciendo reticencia de la vida, como si esta misma tuviera algo que ver en mi literal y poco agraciado aun “gran proceso evolutivo”, ese asuntito colosal en mí, porque siempre a sido así, o mucho o demasiado, pero siempre agrandándolo todo, complicándolo al máximo, sacándole verdades por mentiras a mis propias convicciones de lo que se supone es un ser maduro en su contexto total y sobre todo neuronal todo esto talvez solamente por cumplir con aquello que me corresponde oficialmente al cambiarme de manera nefasta e irrefutable de década.

ELEONORA
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TARDE...DEMASIADO TARDE

Con las manos e intenciones puestas en la puerta de argumentos que dejé cerrada, caminé rápidamente invocando a alguno (cualquiera) de mis Dioses, con la finalidad básica de adquirir en calidad de arriendo alguno de los poderes de los que antes ya había hecho uso. No, pensé para mi, la invisibilidad (único argumento disponible) no es para el tipo de chicas como yo…aunque a decir verdad, no necesitaba poderes sobre/humanos… el humano que seguía mis pasos, no era del tipo “difícil” de eludir, por un momento llegué a pensar que dejaba de seguir mis pasos y calmé mi andar… de vez en vez volteaba y no lo veía y al doblar la esquina, lo divisé y su rostro inquebrantable parecía cansado y sin más ni menos al pasar junto a mi, me dijo unas palabras, su voz sonó distinta, cerré mis ojos por inercia y estallaron en mi semblante las imágenes que alguna vez habíamos vivido juntos… talvez en otras vidas, la piel de mi cuerpo como pocas veces se erizó, supuse que había usado alguna de sus facultades de transportación y a ojos cerrados me limité a sostener mi mundo.

Había vuelto, no sé como lo hace siempre para regresar a donde yo estoy, una vez me contó que sus días son infinitos y que la clave para regresar al minuto exacto estaban sujetas al corazón…me dijo: “escúchame muy bien, abstraerse de los sentimientos es muy fácil porque los sentimientos están ligados a la razón, puedo dejar de amarte y puedo volver a hacerlo las veces que quiera, pero desprenderte de mi corazón es imposible… no puedo llevarte conmigo ni puedo amarrarme a tu corazón… tampoco puedes hacerlo tu, pero al irme te dejo un obsequio, solo tienes que saber que cuando lo abras será demasiado tarde, perdóname por eso y por otras cosas que ya no puedo remediar”. En esos momentos no entendía nada, creí que eran efectos propios de la mezcla de drogas que usaban para mitigarle el cáncer que lo disipaba por dentro, aquella vez sentí lastima y no usé el cuestionamiento para fastidiarlo… no hacía falta, estaba sintiendo ya mucho dolor.

Al abrir mis ojos, una vez distendida después de un largo rato, me habló otra vez, el primer impacto ya había pasado y con él gran parte de mi recelo, seguía parado junto a mi… había una luz sobre sus hombros y la mirada que antes me acosaba esta puesta fija en el horizonte como queriendo explicarse los limites entre la tierra y el cielo… ¿Cómo te llamas? Murmuré, alcanzando la distancia de sus ojos, “no es importante” me dijo mientras hurgueteaba mentalmente mi destino. “¿Porqué escapabas? solo soy parte constante de tu existencia y tu a tu vez eres quien me da vida y me la quita… sabes muy bien quién soy yo”, asentí tomándole la mano como aquella vez que nos embriagamos y las distancias físicas no existieron… “son solo momentos” consideró mientras caminamos en dirección al poniente, ahí donde un día le entregué algo más que mi amor.

Antes del amanecer, y mientras yo dormía, beso mi frente y juró volver… años más tarde lo vi otra vez… la última vez, “no coincidimos” me dijo, me entregó una cajita del tamaño de una de esas de fósforos, su voz que ya no era de este mundo me invitó a recordarle dentro de mis vivencias, esas que vivimos juntos, esas que ya casi no recordaba y me di cuenta del tiempo y me di cuenta del espacio y me di cuenta al fin que todo cambia, todo excepto la esencia y lloré por comprenderlo tarde… me dijo: “es tu obsequio, cada vez que me necesites abre la caja, habrá para cada pena un alivio, para cada dolor una calma… más yo no estaré… jamás”.

ELEONORA
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SIN MENTIRAS


Los rumores de sol de esta mañana que osados intentan persuadir los encorvados costados de las cortinas llegan a mi cara como cientos de partículas imperceptibles de fuego incendiándose ante mis ojos obligándome a salir de aquel estado de intervalo, entre sueño y conciencia. Una nueva mañana se declara, sin embargo yo me rehúso de manera insuficiente al día nuevo, pues ya estoy despierta, acalorada y peor aún, ansiosa.

Resignada y todo permanezco inerte a ojos cerrados, buscando imaginariamente el último lugar donde dejé mis píldoras. Las hallo, me levanto de prisa antes de recibir la jaqueca que me intimida paranoicamente a diario, me siento más segura en el minuto en que el agua transporta hacia mi estomago las benditas capsulas amarillas. Olvido el desayuno y recuerdo con ansias un cigarro…

Hoy iba a salir, voy a salir. Debía caminar o por lo menos asomarme a la calle, hace tantos años que no hablo con nadie y hasta olvidé el timbre de mi voz lo cual en cierta medida me inquieta pero de manera adversa, aunque éste estado de hibernación me acomoda tanto como no oír mi voz. Tan segura estoy de que el lenguaje verbal no me favorece que hasta he formulado teorías al respecto, teorías que en su mayoría desembocan en una: la enorme cantidad de veces que me he oído faltado a mi verdad por condescender a la de otros, otros que no quería lastimar porque estos OTROS eran parte integra de mis afectos. Callar ha resultado sumamente grato y fundamentalmente verdadero para mí.

Un paseo, caminar, observar eso me basta, tan solo salir y ver a un par de niños jugar para sentirme sociable por un momento. Lo estoy logrando, salgo de aquí y pienso que cualquier avenida sería un buen testigo de mi breve reinserción social.

Antes cuando era joven la vulnerabilidad crecía a la par con mi devastador temor a quedarme sola y al quedarme sola descubro que a propósito de esto la vulnerabilidad no era más que mi defensa personal, abandono así cualquier indicio de protección que no sea producido por mi, cualquier tipo de compañía que me obligue a dejar mi incomunicación verbal.

Antes cuando era joven creía y creía tanto que no alcancé a darme cuenta antes cuanto me carcomió el alma la falsedad. Hoy no creo. No quiero, no puedo.

Al principio de este veto, sentía una especie de ahogo, de un momento a otro creía enloquecer, respiraba hondo y me tapaba los oídos, cuando estaba a punto de flaquear, a toda prisa me iba al mar, nadaba varios metros y cuando me sentía segura me ponía a gritar, gritaba hasta que mi voz se extraviaba mar adentro y volvía nuevamente la paz.

Han pasado varias horas, cae la noche. Estoy lista para volver al hospital, afortunadamente aún nadie me busca… puedo entonces caminar sola de regreso sin problema, después de todo la gente ya se a acostumbrado a mis paseos por aquí, a mi deterioro mental y a mi camisa de fuerza… al final, la gente se acostumbra a todo y los que no calzamos con esa generalidad buscamos modos para escapar… es mi caso personal. Hasta aquí la mentira no me alcanza, por ahora.
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UN MOMENTO....UN POEMA Jan 7, 2009 1:50 pm
Mood: ROMANTICA, 378 Views
GUSTAVO ADOLFO BECQUER
RIMA LXI

[Melodía. Es muy triste morir joven, y no contar
con una sola lágrima de mujer]

Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?

Cuando la trémula mano
tienda, próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?

Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?

Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral)
una oración, al oírla,
¿quién murmurará?

Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
¿quién vendrá a llorar?

¿Quién en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo
quién se acordará?

RIMA XXX
Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo?

RIMA XII
Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las hourís del Profeta.

El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta,
las esmeraldas son verdes;
verde el color del que espera,
y las ondas del océano
y el laurel de los poetas.

Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carmín de los pétalos
se ve al través de las perlas.

Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.

Que parecen sus pupilas
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta
que en el estío convida
a apagar la sed con ella,

Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.

Que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.

Es tu frente que corona,
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el día
su postrera luz refleja.

Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas.

Que entre las rubias pestañas,
junto a las sienes semejan
broches de esmeralda y oro
que un blanco armiño sujetan.

*

Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas;
quizás, si negros o azules
se tornasen, lo sintieras.

_________________________________________________________

Juana de Ibarbourou

El dulce milagro
¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡Oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto,
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
-¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales!
¡Y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere líneas y color y forma
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: -voy con la dulzura,
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: -Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia,
de un inmenso ramo de rosas de Francia!

_________________________________________________________

La hora

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora, que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora, que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.

Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.

Después... ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. Oh, amante, ¿no ves
que en la enredadera crecerá ciprés?

__________________________________________________________

ANTONIO MACHADO

"Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar."

La Saeta

¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Saeta Popular

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía
que echa flores
al jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Yo voy soñando caminos

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
- la tarde cayendo está-.
"En el corazón tenía
"la espina de una pasión;
"logré arrancármela un día:
"ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
"quién te pudiera sentir
"en el corazón clavada".

Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara , ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la masión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipage,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Proverbios y cantares

I

Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.


XXIX

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.


XLIV

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.


LIII

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.
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